«Los Papas contra los judíos»: Panfleto publicitario

Historiador de la «Civiltà Cattolica» comenta el libro de David Kertzer

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ROMA, 12 febrero 2002 (ZENIT.org).- Un "panfleto"; no un libro de historia. Así define el padre Giovanni Sale, historiador de la «Civiltà Cattolica», las acusaciones de antisemistimo relanzadas una vez más contra la Iglesia por el libro del historiador neoyorquino David Kertzer.



El libro, que en italiano acaba de ser publicado con el título «Los Papas contra los judíos», es
fruto de una investigación del autor en los archivos vaticanos, recientemente abiertos a los estudiosos.

«Pero en realidad el volumen no hace otra cosa que volver a proponer con una nueva presentación de una vieja tesis --argumenta el historiador--: la Iglesia aún no habiendo nunca aprobado directamente el Holocausto, desde la época napoleónica hasta el siglo pasado, le habría de hecho allanado el camino».

El padre Sale, en declaraciones a Radio Vaticano, afirma: «Desde el punto de vista histórico la obra es de parte: examina sólo los documentos pontificios emanados contra los judíos, sin embargo, no alude a los pronunciamientos, tan numerosos o más que los primeros, emanados por Papas, concilios, sínodo locales y hombres de Iglesia en favor de la "nación judía"».

«Ciertamente no se puede negar que el factor religioso, en cuanto fenómeno social en sentido amplio, pueda haber contribuido con otros factores a desarrollar en una determinada comunidad o sociedad una cierta cultura de intolerancia hacia los judíos --reconoce--; pero en la misma medida o más aún ha contribuido a desarrollar una cultura paralela de tolerancia, de convivencia pacífica, del respeto y de solidaridad».

«Recordemos por ejemplo que fueron muchos los católicos, sacerdotes y laicos, que durante la persecución nazi escondieron, incluso al costo de su vida, a judíos», recuerda Sale.

El historiador recuerda además que "Juan Pablo II pidió perdón ante el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, por todas las injusticias y violencias cometidas por los cristianos contra los hijos de Israel, y esto sin pedir nada a cambio".

«Otra cosa es en cambio el antisemitismo --aclara--, que es un producto del nacionalismo moderno, de la "estadolatría" (enemiga de la fe y la cultura cristiana), que ve en el judío, hombre sin patria, un enemigo de la sociedad nacional, y por tanto al que hay que alejar y suprimir».

«Esta era la ideología profesada por el nazismo y el fascismo --señala Sale--; la Iglesia no aprobó nunca tales ideologías racistas, al contrario las combatió en todos los modos. Pío XI publicó en 1937 una Encíclica dirigida a los obispos alemanes, en la que se condenaba abiertamente el antisemitismo racista; pero ya antes de esta fecha se había pronunciado contra el racismo».

«A partir de 1934 --concluye--, en especial, pidió repetidamente a nuestra revista, la "Civiltà Cattolica", que escribiera artículos para condenar con fuerza las "nuevas herejías seculares" como el racismo y la esterilización de los enfermos terminales o mentales».