Los peregrinos ofrecen 300.000 horas de servicio social en las JMJ

Doscientos muchachos construyen un bungalow a la familia Brown

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TORONTO, 25 julio 2002 (ZENIT.org).- Brenda y Barry Brown tienen desde ayer un techo gracias a la disponibilidad de jóvenes que están participando en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) de Toronto.



En la tarde de este miércoles, cuando el sol todavía no se había puesto, unos doscientos peregrinos que hablaban seis idiomas diferentes terminaban de construirles un bungalow, su nueva residencia.

Por primera vez en la historia de las JMJ, los organizadores han previsto momentos de servicio social para demostrar el amor cristiano a toda persona, con independencia de su religión.

En la tarde del miércoles y del viernes, el programa de las JMJ ha planeado momentos dedicados al voluntariado. Ahora bien, los normales imprevistos que pueden experimentar los más de 200.000 peregrinos en cualquier momento (fiebre, una caída, pérdida de documentos o de dinero) también suponen oportunidades continuas para demostrar espíritu de servicio.

Lo más difícil para los organizadores ha sido ofrecer ocupaciones de servicio social a todos los participantes en el mismo espacio de tiempo.

El padre Thomas Rosica, director del comité canadienses de las JMJ, explica : «El servicio social es una dimensión innovadora, multiconfesional y cívica de nuestras JMJ. Cristo se identifica con los demás, en particular con los que sufren».

«Los peregrinos se acercarán más a los necesitados en respuesta a la invitación de Cristo. El servicio de voluntariado dejará un legado de caridad y bondad a Toronto y a Canadá», añade el religioso canadiense.

Alrededor de 100.000 peregrinos están participando en el servicio social ofreciendo en total al menos 300.000 horas. Eligen entre servicio directo, debates, y giras en organizaciones de servicio.

El servicio directo incluye la clasificación de alimentos en bancos de alimentos, descontaminación ambiental, trabajo con los que carecen de casa o discapacitados y la visita a jubilados. Entre los temas de los debates se incluyen: el desarrollo internacional, el problema de la falta de vivienda, ayuda para tener una vivienda, servicios para refugiados y grupos de servicios juveniles. Las giras a las organizaciones de servicio mostrarán a los peregrinos cómo trabajan las organizaciones de Toronto para afrontar las diferentes necesidades.

De las 60 organizaciones que participan en el servicio social, 20 tienen filiación católica, mientras que 40 han surgido en el seno de otras religiones o carecen de filiación alguna.

La casa de los Brown, por ejemplo, se ha construido gracias a la organización caritativa cristiana «Habitat for Humanity». Ha sido situada a unos 150 metros del lugar en el que el Papa celebrará la misa este domingo.

El Santo Padre bendecirá a la pareja desde el «Papamóvil» durante la vigilia de oración del día anterior. Después de la misa, la estructura será transportada a Scarborough, barrio de Toronto. Será la primera vez que la pareja pueda vivir bajo un mismo techo.

El señor Brown, que sufre de esclerosis múltiple, reside ahora en un deteriorado centro social. La residencia de su esposa, demasiado pequeña, no permite llevar una vida normal a una persona en silla de ruedas.

«Sencillamente estamos encantados. No nos lo podemos creer», afirma la señora Brown, una mujer menuda.

La nueva casa, construida con la ayuda de los peregrinos, cuenta con jardineras donadas por una empresa de flores. Los jóvenes han aislado las paredes de la casa. La puerta es lo suficientemente grande como para permitir el paso de la silla de ruedas del señor Brown y cuenta además con un amplio soportal que le permitirá salir a tomar el aire con facilidad.