Los peregrinos son un auténtico «ejército» de paz

Declaraciones del delegado apostólico en Jerusalén y Palestina

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CIUDAD DEL VATICANO, 15 febrero 2001 (ZENIT.org-FIDES).- El arzobispo Pietro Sambi, delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, ha venido a Italia para pedir a los peregrinos cristianos que no abandonen Tierra Santa en estos momentos en los que la tensión se ha hecho más aguda.



Desde que comenzó la nueva Intifida, a finales de septiembre, las peregrinaciones y la industria turística de Israel y de los territorios autónomos palestinos han sufrido pérdidas gravísimas.

En declaraciones a la agencia vaticana «Fides», el «embajador» del Papa en Tierra Santa ha declarado: «La peregrinación a Tierra Santa no es una visita para ver la situación política. Es una llamada de Dios a salir de uno mismo, de sus propias dudas e incertidumbres, buscando una respuesta a la vida, en contacto con los lugares del Salvador».

El delegado apostólico reconoce que en estas circunstancias, las peregrinaciones a Tierra Santa están sometidas a ciertas incomodidades. Ahora bien, afirma con rotundidad: «¡Se pueden realizar!».

«No puedo convertirme en garante de nade --aclara--, pero los lugares de fuego, donde estalla la violencia, están circunscritos y son conocidos por todos. Ciertamente no son lugares por los que van los peregrinos».

Para monseñor Sambi, «la presencia de los peregrinos es también una presencia de solidaridad hacia los pocos cristianos que han quedado en Tierra Santa: la mayor parte de estos hermanos nuestros viven del turismo y se dedican a acoger a los peregrinos».

Por eso, concluye, los «peregrinos son como un ejército, pero como un ejército de paz. Jerusalén ha visto invasiones de muchos ejércitos que destruyen y matan. Los peregrinos vienen, sin embargo, a rezar, para respetar a todos, para amar a todas las comunidades. Son una semilla valiente de esperanza y un símbolo de la paz».