Los pobres deben ser prioridad en las medidas sobre el cambio climático

El episcopado estadounidense pide al Senado tomar medidas que mitiguen el impacto en la familia humana

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WASHINGTON, miércoles, 22 junio 2005 (ZENIT.org-El Observador).-El obispo de Penascola-Tallahassee y presidente de la Comisión de Política Internacional del Episcopado de Estados Unidos, John H. Ricard, urgió al senado de ese país a transformar la política energética de tal forma que no afecte a los países pobres del mundo.



En una carta dirigida a los miembros del Senado estadounidense, el obispo Ricard expresó que «debe ser una prioridad que en las próximas investigaciones sobre el impacto posible del cambio climático entre los pobres, se hagan programas alternativos para reducir esos efectos dañinos, y ayudar a los países a salir adelante», dijo el prelado.

En nombre de toda la Conferencia del Episcopado de Estados Unidos, pidió que los pobres sean incluidos en las conversaciones que sobre cambio climático mantendrán los jefes de gobierno del G-8 en su próxima reunión en Escocia, a principios del mes de julio.

«Las necesidades de los pobres son, normalmente, olvidadas», expresó en la carta el obispo Ricard. «Urgimos a ponerlas al frente de los debates sobre cambio climático, pues los efectos podrían enfrentar el encarecimiento de los costos de la energía, desempleo y problemas de salud».

Según el presidente de la Comisión de Política Internacional del episcopado estadounidense, por mucho tiempo el debate sobre el cambio climático ha estado polarizado. A veces el cambio climático, dijo, «ha sido usado más como un arma que como una fuente de conocimiento, guía e inspiración» para la ciencia.

En este debate, continúa la misiva, se ignora que todos somos una familia, la familia humana, y que lo que es bueno para unos debe serlo para todos. Además, demasiado frecuentemente, «las voces de los pobres y de los países pobres, son disminuidas o ignoradas».

«Mientras que hay muchos aspectos técnicos que necesitan ser considerados al enfrentar el cambio climático global, nosotros hemos de reconocer nuestra responsabilidad moral para con los demás. Nuestras acciones y decisiones, particularmente, aquellas que ven por el uso de los recursos energéticos, tienen un efecto profundo no sólo ahora, sino también en las próximas generaciones», dijo al senado el obispo Ricard.

Pidió no dejarlo todo en manos de la ciencia y ser prudentes al tomar acciones preventivas o de disminución de los peligros del cambio climático que experimenta el planeta.

«En pocas semanas --concluyó el obispo Ricard en su comunicado al senado de la Unión Americana-- el grupo de las ocho naciones más poderosas se encontrara en Escocia y es de desear que el cambio climático sea uno de los puntos más importantes de la agenda. Estados Unidos enfrenta una responsabilidad especial para encabezar la reunión, la ayuda y las respuestas que sean válidas para los intereses de toda la familia humana».