Los presos de Rebibbia dialogarán con Benedicto XVI

Tradicional encuentro del papa con los internos el 18 de diciembre

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ROMA, jueves 24 noviembre 2011 (ZENIT.org).- Los presos de la cárcel romana de Rebibbia confiarán sus interrogantes a Benedicto XVI, en su visita prevista para el 18 de diciembre próximo, IV domingo de Adviento, anuncia la Prefectura de la Casa Pontificia.

El papa visitará el nuevo complejo de esta cárcel, la mayor de Roma, Italia, donde Juan Pablo II se entrevistó con quien atentó contra su vida, el turco Alí Agca, manifestandole así su perdón a él y al mundo.

Benedicto XVI llegará a las diez de la mañana y se irá una hora y media después ya que debería llegar a la plaza de San Pedro, para el rezo del Ángelus a mediodía.

El papa se encontrará con unos trescientos internos en la iglesia central de la prisión, dedicada al “Padre Nuestro”.

El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, subrayó que será un “diálogo espontáneo”, y se congratuló de esta “hermosa iniciativa”.

El 18 de marzo de 2007, en Cuaresma, Benedicto XVI ya visitó una prisión en la periferia de Roma, en Casal del Marmo. Celebró la misa para unos cincuenta jóvenes que le desearon un buen día de San José, su santo.

Era la primera visita de Benedicto XVI desde su elección a una cárcel de su diócesis. Siguiendo la tradición de sus predecesores, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, que visitaron la cárcel romana de Regina Caeli, en el centro histórico de Roma.

El primer papa en entrar en una cárcel en la capital italiana fue el beato Juan XXIII, dos meses después de su elección, el 28 de octubre de 1958 a los 77 años. En Navidad, sus primeras visitas fueron para los enfermos de los hospitales del Santo Espíritu y del Niño Jesús, especializado en pediatría, y al día siguiente a los internos de Regina Coeli.

El papa Roncalli rompió el hielo con los presos haciéndoles confidencias. Empezó con esta anécdota familiar: “Uno de mis parientes, un hombre joven, había estado cazando sin licencia y había sido detenido y llevado a la cárcel por los carabineros. ¡Qué impresión me produjo aquello! Era la primera vez que veía a los carabineros cumplir su tarea de hacer obedecer la ley”.

Añadió otra confesión que hizo sonreir a su auditorio contando que había robado unas manzanas de muchacho.

Y acabó diciendo a aquellos hombres conmovidos, de rodillas a su paso, ante el hecho insólito de un papa entre ellos: “Yo os pido que vuestras primeras cartas lleven la noticia de que el papa ha estado con vosotros y de que el papa os promete que en su rosario os recordará a todos y rezará por las intenciones especiales de cada uno y de vuestras madres, hermanas y demás familiares”.

[con información de Anita S. Bourdin]