Los primeros beatos mártires del Año de la Fe

Frederick Bachstein y trece compañeros de la Orden de Frailes Menores

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Por N.S.M.

ROMA, domingo 14 octubre 2012 (ZENIT.org).- La capital de la República Checa, Praga, fue el escenario del reconocimiento del coraje de catorce franciscanos que, en medio de las guerras de religión del siglo XVII en el país centroeuropeo, defendieron su fe hasta dar la vida. Frederick Bachstein, responsable del convento de franciscanos y trece compañeros fueron proclamados ayer sábado beatos y mártires por la Iglesia.

El rito de beatificación se llevó a cabo este sábado 13 de octubre, en la catedral de San Vito, en Praga, y fue presidido por el cardenal Angelo Amato, quien celebró una eucaristía en latín, acompañado de todos los obispos de la República Checa.

"Ayer, en Praga, fueron proclamados beatos Federico Bachstein y trece miembros de la Orden de los Frailes Menores. Fueron asesinados en 1611 por su fe. Son los primeros beatos del Año de la Fe y son mártires: nos recuerdan que creer en Cristo significa estar dispuestos también a sufrir con El y por El", dijo Benedicto XVI hoy, en sus palabras en italiano después del rezo del Ángelus.

Los catorce frailes del convento de Nuestra Señora de las Nieves en Praga, procedentes de Italia, Bohemia, España, Francia y Alemania, fueron víctimas de la inestable situación política en el Reino Checo, pagaron con la propia sangre su firmeza en la propia fe. La convicción de que murieron como mártires era evidente para las personas que les conocieron.

El martirio de los 14 franciscanos se inserta en la lucha entre protestantes y católicos. Rodolfo II, rey de Bohemia y emperador, concedió en 1609 la libertad religiosa a las confesiones no católicas presentes en Bohemia, pero se agudizó el conflicto entre partidarios de las diversas confesiones. Detrás estaban intereses de otro tipo relacionados con el acceso al trono.

El 15 de febrero de 1611 una multitud de husitas, calvinistas, luteranos y algunos católicos irrumpió en el convento franciscano de Praga. En tan sólo cuatro horas (de las 11 a las 15) fueron masacrados 14 frailes, empezando por el vicario del monasterio Frederick Bachstein.

Las crónicas de la época indican que se trató de una agresión sin precedentes, puesto que habrían desnudado, descuartizado y expuesto los cuerpos mutilados de los religiosos durante cuatro días ante la Iglesia de la Virgen de las Nieves.

Dos pías mujeres de la aristocracia, con la ayuda de otros dos ciudadanos, envolvieron a escondidas los cadáveres de los mártires en sábanas blancas y los enterraron cerca del convento.

Según recordó el arzobispo de Praga, cardenal Dominik Duka, al inaugurarse una exposición con la historia de los nuevos beatos: "Los objetos expuestos testimonian los tristes sucesos en el convento, en febrero de 1611. Hay aquí un documento de Rodolfo II de Habsburgo que confirma la libertad de religión en el Reino Checo, una vestidura litúrgica que llevaba puesta a la hora de su muerte el monje Juan Martínez, una estatua de la Virgen María, junto a la que fue asesinado otro sacerdote. Los visitantes pueden ver el ataúd en el que se encontraban sepultados desde 1677 los restos mortales de los catorce sacerdotes franciscanos y que fue recogido en julio de este año, para ser sometido a un estudio antropológico. La idea de la muestra fue vincular los objetos con lugares concretos en el convento donde fueron asesinados los monjes”.

El general de los franciscanos, el español Javier Rodríguez Carballo, agradeció a Benedicto XVI esta nueva beatificación