Los religiosos Camilos apuestan por el valor curativo de la escucha

La Comunidad de Madrid incluye su Centro en la Guía de Servicios Sociales

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MADRID, 24 septiembre 2002 (ZENIT.org).- La muerte de un ser querido es un drama que, en algunos casos, acaba en depresión. Elaborar el duelo, superar el vacío y rehacer la vida es una tarea que exige tiempo, cuidados y, sobre todo, atención o, lo que es lo mismo, saber escuchar.



A esta última tarea se llevan dedicando desde hace unos años los religiosos camilos en el Centro de Humanización de la Salud, que acaba de ver reconocida su labor por la Comunidad de Madrid, al incluir en la Guía de los Servicios Sociales el «Centro de Escucha San Camilo».

Una vez efectuadas las pertinentes valoraciones de los programas, medios materiales y humanos, así como los fines de este servicio, atendido voluntariamente por profesionales del mundo de la salud y la acción social, la Comunidad de Madrid ha valorado positivamente este servicio social de carácter gratuito, informa la agencia de las comunidades religiosas IVICON.

El servicio pretende facilitar a las personas que sufren por cualquier causa un ámbito y una oportunidad para ser escuchadas a la hora de afrontar su situación, tanto a nivel personal como en grupo.

La prioridad del Centro de Escucha es ofrecer apoyo y comprensión a los que acuden a él, con el fin de que puedan descubrir los recursos propios con los que afrontar su sufrimiento y las exigencias de la vida desde el sentimiento de pérdida, que incluye también situaciones de enfermedad, soledad o incomprensión.

La ayuda que presta el centro se concreta en el acompañamiento individual (previo contacto telefónico) y en la coordinación y orientación de grupos de autoayuda. Los grupos están formados por unas diez personas que atraviesan una situación difícil por la pérdida de un ser querido. Las sesiones, conducidas y supervisadas por un especialista, duran una hora y media y la frecuencia es semanal.

«En estas sesiones de grupo, el compartir las vivencias y las experiencias de afrontamiento de las consecuencias de una pérdida significativa constituye ya de por sí una valiosa ayuda para encontrar dentro de sí la fuerza y los recursos necesarios para poder expresar los sentimientos, pensar sin culpa en el fallecimiento o abrirse a nuevas relaciones y obligaciones de la propia vida», señalan los religiosos camilos en una nota de prensa al dar a conocer la noticia.

El «Centro de Escucha San Camilo» nació hace cinco años desde la convicción de que «todos necesitamos ser escuchados, sobre todo cuando el sufrimiento se hace presente en la vida. En nuestra sociedad nos falta el sosiego necesario, y tal vez la habilidad, para escucharnos. Nos sentimientos aliviados cuando quien nos escucha nos comprende y nos acepta sin juzgarnos. Ciertamente, el poder curativo de la escucha atenta es grande», aclara el comunicado.