Los santos, testimonian que «Dios es amor», explica Benedicto XVI

Al comentar durante el Ángelus el tema de su primera encíclica

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 29 enero 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que los santos son aquellas personas que con su vida testimonian la verdad fundamental del cristianismo: «Dios es amor».



Así lo explicó este domingo al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos que se reunieron a mediodía en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Recordando la encíclica «Deus caritas est», publicada este miércoles, el Papa confesó que con este documento ha querido reafirmar «el primado de la caridad en la vida del cristiano y de la Iglesia».

Y «los testigos privilegiados de este primado son los santos, que han hecho de su existencia, con mil tonalidades, un himno a Dios Amor», subrayó.

En particular, el Papa hizo referencia a los santos que recuerda en estos últimos días de enero la liturgia: el apóstol Pablo, con los discípulos Timoteo y Tito, santa Ángela Merici (1470-1540), santo Tomás de Aquino (1225-1274), san Juan Bosco (1815-1888).

«Son santos muy diferentes entre sí --reconoció--: los primeros pertenecen a los inicios de la Iglesia, y son los misioneros de la primera evangelización; en la Edad Media, Tomás de Aquino es el modelo del teólogo católico que encuentra en Cristo la síntesis suprema de la verdad y del amor; en el Renacimiento, Ángela Merici propone un camino de santidad también para quien vive en el ámbito seglar; en la época moderna, don Bosco, inflamado por la caridad de Jesús, Buen Pastor, atiende a los muchachos más desfavorecidos y se convierte para ellos en un padre y maestro».

Según el pontífice, «toda la historia de la Iglesia es historia de santidad, animada por el único Amor que tiene su manantial en Dios».

Por este motivo, indicó, el número 40 de la encíclica menciona a algunos de los santos más conocidos por su caridad, entre los que se encuentran Juan de Dios, Camilo de Lelis, Vicente de Paúl, Luisa de Marillac, José Cottolengo, Luis Orione, Teresa di Calcuta.

Curiosamente el nombre más citado en la encíclica, tres veces, es el de la beata Teresa, a pesar de que todavía no es santa.

Antes de despedirse de los peregrinos, hablando en alemán, el pontífice sintetizó el mensaje de la «Deus caritas est» con estas palabras: «Si comprendemos que el amor de Dios es la cuestión fundamental de nuestra vida, entonces cambia nuestra perspectiva», pues lograremos «una comprensión más profunda del amor de Dios por nosotros, los hombres».