Luces y sombras de la última asamblea de la ONU, según la Santa Sede

Critica la falta de acuerdo sobre armamentos y el uso confuso del término «saludo reproductiva»

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NUEVA YORK, domingo, 25 septiembre 2005 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha dado la bienvenida a buena parte de las conclusiones de la última Asamblea General de la ONU, aunque ha criticado la falta de consenso sobre la no proliferación de armamentos y de claridad en la utilización del término «salud reproductiva».



Al finalizar siete días de sesiones, en los que se escucharon discursos de representantes de más de 175 países, el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede, presentó el 23 de septiembre una declaración en la que expuso las luces y sombras del encuentro.

Después de haber seguido los debates de la Asamblea, que ha celebrado los sesenta años de vida de esta institución, el prelado italiano afirmó que la Santa Sede «da la bienvenida a buena parte de lo propuesto».

«Silencio» en armamentos
«De todos modos, la falta de consenso sobre control de armas y su no proliferación es algo lamentable», aseguró.

Precisamente en ese mismo día terminaba también la cuarta conferencia para presionar a los países a que ratifiquen el Tratado de Prohibición Total de Pruebas nucleares (CTBT, por sus siglas en inglés).

«El silencio del documento final sobre desarme y no proliferación es preocupante --afirmó--. El armamento nuclear es simplemente devastador para personas y para el ambiente, destruye la vida de personas y el sustrato de toda economía decente», afirmó el arzobispo Migliore.

«Por este motivo, tenemos que insistir en la no proliferación nuclear», sugirió. «No debería ahorrarse ningún esfuerzo para desalentar no sólo la producción de armas nucleares, sino también todo intercambio de estos materiales».

«Del mismo modo es preocupante saber que el gasto estimado global en armamentos en el año 2004 superó el billón de dólares estadounidenses y que se prevé que siga aumentado, así como la poca atención prestada al elevado número de muertes originado por el tráfico y venta ilícitos de armas de pequeño calibre», indicó.

«El hecho de que se destine más dinero e inteligencia a la muerte que a la vida es un escándalo que debería convertirse en una de las principales preocupaciones de todas las naciones», aseguró

¿Salud? reproductiva
Asimismo, el representante vaticano afirmó que su delegación ha puesto las mismas reservas que había manifestado en las conferencias de la ONU en El Cairo sobre desarrollo (1994) y Pekín sobre la mujer (1995) ante la utilización del término «salud reproductiva» («reproductive health») en el documento final.

La Santa Sede aplica este término a «un concepto integral de salud que no tiene en cuenta el aborto o el acceso al aborto».

En la cumbre que precedió a la Asamblea, el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, había tomado la palabra para preguntar: «¿No sería mejor hablar claramente de "salud de las mujeres y los niños" en vez de usar el término de "salud reproductiva"?».

«¿Acaso se quiere volver a hablar de un derecho al aborto?», siguió interrogándose al concluir su ponencia.

En su intervención final, el arzobispo Migliore afrontó también algunas de las cuestiones más importantes discutidas por la asamblea, como el papel de las Naciones Unidas, argumento en el que presentó «tres áreas específicas de desafío ético»: «solidaridad con los pobres, promoción del bien común, y un ambiente sostenible».

La declaración del prelado apoyó la reforma de la Comisión para los Derechos Humanos y recordó que los derechos humanos no son algo relativo, que puede depender de las culturas o circunstancias, sino que «son innegables». «En su esencia, tienen que ser reconocidos universalmente», afirmó.

Por ultimo, la Santa Sede apoyo «las iniciativas en el campo de la cooperación interreligiosa y del diálogo entre civilizaciones, especialmente cuando, en el espíritu de su referencia y dependencia de Dios, forman conciencias, fomentan valores morales comunes, y promueven el entendimiento intercultural y compromisos concretos».