Lucha de los obispos estadounidenses contra la píldora del día después

Respuesta a una sentencia federal que permite que cualquier mujer compre en la farmacia la píldora del día después"

Roma, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 1207 hits

La Conferencia Episcopal de Estados Unidos, a través de un comunicado se ha manifestado sobre una decisión que permitiría que cualquier mujer, incluidas menores de edad, compren en la farmacia la “píldora del día después”.

La sentencia es de un juez federal de Brooklyn (Nueva York), el magistrado Edward Korman, que decretó el pasado día 5 de abril que la píldora del día después debe ser accesible a todas las mujeres, de cualquier edad y sin receta médica. Korman ha solicitado que la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA) termine “con las restricciones existentes, tanto para la píldora Plan B One Step, como para sus variantes genéricas, en los próximos 30 días”.

Deirdre McQuade, portavoz de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU y secretaria de Actividades Pro Vida, respecto a la decisión de adelantar los límites de edad para la compra de la "píldora de día después", afirma que "el tribunal ha actuado de manera irresponsable al hacer que esta droga poderosa esté disponible sin receta médica para menores de edad", además de que "la acción de la corte socava la capacidad de los padres para proteger a sus hijas de esa explotación y de los efectos adversos de la droga en sí".

El comunicado recuerda también que "muchos estudios han demostrado que el mayor acceso a la 'anticoncepción de emergencia' entre los jóvenes no reduce las tasas de embarazo y aborto, pero sí puede contribuir a mayores tasas de enfermedades de transmisión sexual. Ninguna consideración de salud pública justifica la distribución no regulada de esta píldora a menores". Y sentencia "esta decisión debe ser apelada y revocada".

La Archidiócesis de Nueva York también se ha manifestado al respecto. Sean Fieler, presidente de la Comisión Pro-Vida de esta archidiócesis ha dicho: "Esta es una decisión trágica, que quita a los padres sus derechos legítimos a saber qué tipo de atención médica y qué medicamentos reciben sus hijos". Añade que, "como sociedad, regulamos adecuadamente las decisiones que los menores pueden tomar por su cuenta, y por tanto un niño no puede tomar una aspirina sin supervisión de sus padres, hacerse un piercing, o, aquí en Nueva York, ¡ir al solarium!". Por eso, finaliza el comunicado, esta medida "es muy triste y sencillamente errónea".