Luz del mundo - Un libro hace historia al hablar Benedicto XVI

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Por Michaela Koller


ROMA, miercoles 24 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- El lanzamiento del libro de la entrevista del Papa Benedicto XVI. “Luz del mundo” ha encontrado hoy miércoles una enorme acogida mundial. La demanda tan extraordinaria de este libro del periodista alemán Peter Seewald ha llevado a la editorial alemana Herder a doblar el numero de ejemplares en esta primera semana.

Infinitos comunicadores de la mass media en todo el mundo se estaban preparando en estos días para el gran impacto de las respuestas del Pontífice. Se hablaba de la fuerza explosiva de los contenidos, se iba anunciando incluso una revolución espiritual.

Pero las respuestas del Papa recogidas en estas 240 paginas no tienen a primera vista nada de contenido revolucionario. El mensaje de Benedicto, recogido en la intimidad de dialogos personales con Seewald, destaca de manera extraordinaria porque es Evangelio actualizado, buena nueva de hoy.

Benedicto se presenta en estas lineas desde un prisma personal, haciendo transparentes sus cambios de perspectiva al concretar su fe en la historia. Es un mensaje actualizado desde la realdidad de cambio que nos toca vivir hoy.

Ahí la pregunta clave de Peter Seewald: "Según el Evangelio de San Juan, Jesús dice, en un pasaje decisivo, que de lo que se trata es del mandato del Padre: 'Y yo sé bien que este mandato suyo es vida eterna'. ¿Es eso por lo que Jesús vino al mundo?”

Responde el Santo Padre: “Sin ninguna duda. De eso se trata: de que lleguemos a ser capaces de Dios y, así, podamos entrar en la vida auténtica, en la vida eterna. Realmente Él vino para que conozcamos la verdad. Para que podamos tocar a Dios. Para que nos esté abierta la puerta. Para que encontremos la vida, la vida real, la que ya no está sometida a la muerte”.

El nucleo de estas conversaciónes es el gran mensaje de Benedicto invitando al mundo a la santidad. Esto no se debe perder de vista cuando se va revisando las noticias de primera pagina en multiples medios, incluso de prensa amarilla, hablándonos de preservativos, de la opinion de Benedicto acerca de los ‘burkas negros’ etc..

Cristo es el centro. Este Cristo que dice a sus apostoles: “Vosotros sois la luz del mundo”. La gran entrevista asi va en continuidad con la predicación del 265 Sucesor de Pedro en la Santa Sede. Además va tomando una forma de inmediatez inaudita como palabra directa y espontánea. No es una doctrina “ex cátedra”, deducida de las grandes verdades, sino se induce al lector, va brotando de un corazón íntegro y enamorado, como gran testimonio personal de fe y sintesis de vida impresionante.

La palabra impresa en las 240 paginas dejo la voz directa de Benedicto en general sin alteraciones, como asegura en autor al comienzo. Esto permite para el lector la posibilidad de una composición de lugar excepcional: Se puede imaginar que el mismo tiene al "Papa Ratzinger" vis a vis en el sofá. Puede escuchar su voz en su idioma, mientras que Benedicto XVI le va abriendo  ampliamente la puerta de su entendimiento, de su corazón y de su alma.

Al lector se le va revelando un personaje de espíritu ágil, humilde, lleno de bondad, que sabe perdonar pero a la vez se presenta muy vulnerable. Asi mismo el libro tiene un tono tan familiar y cercano que recuerda a la experiencia de la comunidad primitiva al comienzo de la iglesia.

Si el Pontificado anterior fue el de los grandes gestos e imágenes, este Pontificado es el de las grandes palabras. Peter Seewald logró sacar a la luz este don de Benedicto con una maraña de preguntas selectas, un entretejido de política, preguntas personales, pastorales y aclaraciones teológicas.

Seewald logra así presentar un diálogo entre el Papa y la sociedad. Seewald pone en juego su amplio conocimiento y formula preguntas de amplitud global. Así el Pontífice se convierte al mismo tiempo en oyente del mundo entero.

El periodista hace preguntas que revelan su sintonía con la postura crítica de Benedicto ante la cultura actual. Al mismo tiempo Seewald, fiel a su profesión de comunicador, hace preguntas que van indagando en temas delicados y realidades que son para el Papa causa de profundo dolor.

El libro no sólo ha redactado un capítulo importante de historia de la Iglesia, sino que da pautas para un periodismo de calidad, va colocando un liston bien alto a los marcos de trabajo para una compromiso de trabajo por parte de católicos en los medios de comunicación y de lograr el objetivo de lanzar un mensaje eficaz al mundo actual.

Es una sorpresa grande y positiva oír a Benedicto hablar del obispo Richard Williamson de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Por primera vez revela el Papa Benedicto, que él no hubiera firmado el decreto sobre la revocación de la excomunicación del británico, si hubiera sabido de su negación de las cámaras de gas. “No. Entonces habría que haber separado primeramente el caso Williamson. Pero, lamentablemente, ninguno de nosotros había hecho una búsqueda in Internet, enterándose así de quién se trataba”, dijo literalmente el Pontífice.

Con el asunto Williamson está vinculada la relación de la Iglesia Católica con los judíos y la relación con el Estado de Israel. Después del revuelo sobre las declaraciones de los Padres del Sínodo del Medio Oriente sobre el conflicto palestino-israelí , a “nuestros Padres y Hermanos”, les llega una vez más una clara confesión papal sobre el derecho de existencia de Israel. Esto no lo han afirmado tan explicitamente los obispos de la región, los cuales condenaron en su documento final “el anti-semitismo” pero no el “anti-sionismo”.

“Para mí fue muy emocionante con qué cordialidad me recibió el presidente Peres, que es una gran personalidad", cuenta la cabeza de la Iglesia católica sobre su visita a Israel en mayo de 2009. "Él lleva consigo la carga de un recuerdo difícil. Usted sabe que su padre fue encerrado en una sinagoga a la que después se prendió fuego. Pero vino hacia mí con una gran apertura y sabiendo que luchamos por valores comunes y por la paz, por la plasmación del futuro, y que en ello la cuestión de la existencia de Israel desempeña un papel importante”

El libro aclara de que no es verdad, lo que los medios han ido difundiendo ya desde hace semanas, sobre las declaraciones referentes a la relación con el Islam: El Papa Benedicto no se distancia de ninguna manera del discurso de Ratisbona: “La consideración política no tuvo ya en cuenta el tejido fino, sino que sacó de contexto un fragmento y lo convirtió en un hecho político, que en sí no era”.

Preguntado por la estrategia ante los casos de sacerdotes que viven una relación con una mujer o han fundado una familia en secreto, el Papa comenta: "Cuando un sacerdote cohabita con una mujer hay que verificar si existe una verdadera voluntad matrimonial y si podrían formar un buen matrimonio. Si así fuese, tienen que seguir ese camino. Si se trata de una falta de la voluntad moral pero no existe una real vinculación interior, hay que intentar encontrar caminos de sanación para él y para ella".

El problema fundamental, confirma el Papa “es la honradez". Además está la importancia del "respeto por la verdad de esas dos personas y de los niños a fin de encontrar la solución correcta".

En la entrevista se vislumbra también el concepto del amor de Benedicto, un tipo de amor, que no permite separar la verdad del amor, que no debe ser confundido con un falso concepto de misericordia.

Benedicto confiesa su profundo horror ante los casos de abuso en instituciones católicas: "Hoy tenemos que aprender de nuevo que el amor al pecador y al damnificado están en su recto equilibrio mediante un castigo al pecador aplicado de forma posible y adecuada". A Benedicto XVI no le preocupa conservar la imagen de la Iglesia, sino que pone el peso en la credibilidad del testimonio de aquellos, que se han consagrado al seguimiento de Cristo. Es esta meta a la que apunta el libro con su título: “Luz del mundo.”

“Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.

Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en vosotros, a fin de que ellos vean vuestras buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo”(Mateo 5,13-16)