Malawi: Sospechas en torno al incendio de la conferencia episcopal

AIN denuncia ataques contra quienes critican al Gobierno

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LILONGÜE, viernes 14 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- Un incendio se propagó en el “cuartel general” de la Iglesia católica en Malawi y destruyó las oficinas de los obispos y los alojamientos de los sacerdotes.

Según fuentes cercanas a la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), se trata de un incendio provocado.

La destrucción de las oficinas de la conferencia episcopal del país, sucedida el pasado domingo, es, según las fuentes de AIN, parte de una campaña de ataques contra quienes critican al Gobierno.

El padre George Buleya, secretario general de la Conferencia Episcopal de Malawi, declaró a AIN que no puede confirmar las voces sobre las causas de lo sucedido, pero que no se puede excluir esta posibilidad.

El padre Buleya afirmó que el incendio comenzó en el apartamento de uno de los sacerdotes y que se propagó a las oficinas; las llamas las han destruido completamente, así como los alojamientos de los sacerdotes.

En estos momentos, indicó, no es posible dar a conocer los detalles sobre las causas del incendio.

Este incendio en la Conferencia Episcopal sucede después de la quema del Instituto para la Interacción Política a comienzos de septiembre.

El Instituto es dirigido por Rafik Hajat, uno de los principales críticos del presidente de Malawi, Bingu wa Mutharika.

Ha habido también ataques contra las residencias de otros opositores del Gobierno, como el político Salim Bagus y el activista pro derechos humanos Macdonald Sembereka.

En el transcurso del último año, la Iglesia católica criticó al Gobierno en muchas ocasiones.

Hace dos meses, monseñor Joseph Zuza de Mzuzu acusó al Gobierno de ponerle una mordaza a la sociedad civil, a los medios de comunicación y a las comunidades de fe.

Las declaraciones del prelado se produjeron durante la Jornada Nacional de Oración, el 16 de agosto en presencia del presidente.

En julio, monseñor Zuza condenó la violencia por parte de los jóvenes del Partido Progresista Democrático -actualmente en el poder- en Blantyre, la segunda ciudad más importante de Malawi.

El año pasado, la Conferencia Episcopal publicó, además, una carta pastoral en la que se acusaba al Gobierno de “no servir al bienestar de la población”.

Desde entonces, dijo el padre Bulaya, “el radio de acción de la Iglesia se ha limitado”.

AIN ha sabido, además, de agentes gubernamentales que se infiltraron en la última asamblea plenaria de la conferencia episcopal para espiar a la Iglesia.

El secretario general del organismo ha dicho que no puede “confirmar ni excluir de modo definitivo” estas voces, pero añadió que la Iglesia suscita el “interés de los servicios secretos”.

Del mismo modo, declaró no poder excluir un control de las conversaciones telefónicas de los representantes eclesiales.

De los 15 millones de habitantes de este Estado del sudeste de África, casi 4'6 millones son católicos. El 80% de la población es cristiana, el 13% musulmana; el porcentaje restante profesa las religiones africanas tradicionales.