Marginar el hecho religioso en los medios es no reflejar la realidad

Según el director del Secretariado de la Comisión episcopal de Medios en España

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MADRID, jueves, 8 julio 2004 (ZENIT.org-Veritas).- Una visión completa de la realidad implica reflejar también el hecho religioso, considera el director del Secretariado de la Comisión de Medios de la Conferencia Episcopal Española (CEE).



Don José María Gil Tamayo reconoció que en la actualidad, por el contrario, los medios en general «no reflejan» una dimensión tan importante de lo humano como es lo religioso.

Esta fue la conclusión a la que llegó el sacerdote este jueves al intervenir durante el Curso de Verano «La Información Religiosa», organizado por la Universidad San Pablo-CEU.

«Si lo que quieren los medios es reflejar la realidad, se han dejado en la foto una parte trascendental del hombre» sin la que no se entenderían muchas otras cosas, afirmó.

Aunque reconoció que el hecho religioso encuentra un hueco en la televisión pública en España (todavía insuficiente), Gil Tamayo reclamó la presencia de lo religioso también en los medios privados.

«Los medios privados también son un servicio público, son sociales por naturaleza», afirmó, aclarando que es importante que «den cabida a lo religioso y no a lo sucedáneo de lo religioso», como «las echadoras de cartas».

En el contexto de «reivindicación del tratamiento del hecho religioso en el ámbito mediático», Gil Tamayo afirmó que es necesario «sacarlo de la marginalidad» y considerar que «el hecho religioso vende», como lo demuestra el interés mediático que despiertan los viajes de Juan Pablo II.

«Hoy cualquier acto de la Iglesia tiene repercusión mediática, pero no podemos salir ingenuamente al foro público», afirmó al tiempo que destacaba la necesidad de desarrollar «estrategias» comunicativas.

El director del Secretariado de la Medios de la CEE, defendió también el derecho de otras confesiones a acceder a los medios «pero en proporcionalidad a su implantación» en la sociedad.

Se refirió al «respeto al sentimiento católico y de otras confesiones, que forma parte del derecho a la libertad religiosa» y que debe ser respetado por la libertad de información.

Para Gil Tamayo, la libertad de información está limitada por los derechos humanos fundamentales, porque «no se trata tanto de absolutizar las libertades como de armonizar los derechos, de no inflar la libertad hasta asfixiar los derechos».

Después de hacer una rápida autoevalucación de la relación de la Iglesia con los medios, se refirió a algunos de los retos pendientes, entre ellos la formación, tanto de profesionales de la información, como del público que la recibe.

En este sentido, el sacerdote se extrañó de que habiendo en España ocho facultades de comunicación de la Iglesia «no se note más» su influencia, sobre todo porque el desafío de la universidad católica es «formar gente con raza».

Respecto a la formación del público lo consideró «uno de los retos pastorales más importantes para la Iglesia», aunque admitió que todavía «hay pocas iniciativas» que la promuevan.

Gil Tamayo sostuvo también durante su conferencia que sería un «pecado de omisión»de la Iglesia «no asimilar las innovaciones y los descubrimientos», porque es necesario «hacer el Evangelio cultura».

«La Iglesia tiene que ser portadora de sentido» y anunciar el Evangelio aportando a los medios su visión moral, sobre todo en un momento en el que se está haciendo «una infopolución» basada «en la desconfianza en la verdad que ha generado una hipertrofia del sentimiento» de la que se sigue una forma de comunicación social basada en «el espectáculo».