María, siempre presente en el camino de la Iglesia, afirma el Papa

Ayer durante el rezo del Ángelus

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CASTEL GANDOLFO, lunes 16 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- La veneración hacia la Virgen María “acompaña desde los inicios el camino de la Iglesia y ya a partir del siglo IV aparecen fiestas marianas: en algunas se exalta el papel de la Virgen en la historia de la salvación, en otras se celebran los momentos principales de su existencia terrena”.

Con estas palabras quiso subrayar el Papa Benedicto XVI la importancia y universalidad de la fiesta de la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo, durante el rezo del Ángelus ayer con los peregrinos reunidos en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

Esta fiesta, común a la tradición oriental y occidental, se celebraba ya en el siglo IV, y se llamaba “el Recuerdo de María”; dos siglos más tarde, recibió el nombre de la “Dormición”. Posteriormente se proclamó el dogma de la Asunción, el 1 de enero de 1950, con la constitución apostólica Munificentissimus Deus, de la que este año se celebra el 60 aniversario.

“Artistas de toda época han pintado y esculpido la santidad de la Madre del Señor adornando iglesias y santuarios. Poetas, escritores y músicos han tributado honor a la Virgen con himnos y cantos litúrgicos. De Oriente a Occidente la Toda Santa es invocada como Madre celeste, que sostiene al Hijo de Dios entre los brazos y bajo cuya protección encuentra refugio toda la humanidad”, recordó el Papa.

Por ello, el Papa invitó a los presentes a confiar “en Aquella que – como afirma el Siervo de Dios Pablo VI – asunta al cielo, no ha dejado su misión de intercesión y de salvación”.