Mártir de la Segunda Guerra mundial será beatificado este domingo.

Se trata del padre Georg Häfner, párroco carmelita

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WURZBURGO, martes 10 de mayo de 2011 (ZENIT.org) Se negó a pronunciarse a favor de Hitler, durante su prisión en el campo de concentración de Dachau, donde fue asesinado en agosto de 1942. El padre Georg Häfner será beatificado este domingo en Würzburgo, en una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato SDB, prefecto para la congregación de la Causa de los Santos en representación del Papa Benedicto XVI.

“No queremos ni condenar un ser humano, ni sembrar el rencor, contra quien quiera que sea. Más bien queremos ser buenos con todos”, dijo el sacerdote antes de ser asesinado.

Georg Häfner nació en Würzburgo en 1900. Era hijo de un trabajador municipal. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, después de haber prestado el servicio militar como ayudante por un año, ingresó a estudiar teología y a formar parte de la asociación católica estudiantil “Unitas”.

Luego se adhirió a la tercera orden del monte Carmelo, como respuesta a la vocación que cultivó desde pequeño, pues había crecido en el ambiente de las carmelitas del monasterio de Himmelspforten, donde sirvió como monaguillo.

Fue ordenado sacerdote el 13 de abril de 1924. “Sus actividades pastorales – desde 1934, fue párroco de Oberschwarzach – coincidieron con el período de la dictadura nacionalista”, dice un comunicado enviado a ZENIT por el postulador para su causa, el abogado Andrea Ambrossi.

“Como buen religioso serio y convencido se dedicó seriamente a sus obligaciones y deberes”, señala el comunicado. “Pero fue inevitable que su celo pastoral lo hiciese entrar en conflicto con los nacional-socialistas, al punto que él, sacerdote tan bueno y verdaderamente disponible con todos, se convirtiera en un 'enemigo' político, en un perseguido”.

En 1938 recibió una visita del obispo de su diócesis quien quedó muy satisfecho con la catequesis que realizaba y en un informe que presentó, destacó, entre otros aspectos, la buena formación religiosa que tenían los niños de aquel lugar.

“Son cerca de 700 los fieles que reciben la santa comunión y esto es un motivo de alegría”, decía el informe.

Radicalidad llevada al martirio

Ciertamente eran iniciativas que molestaban al régimen nazi. El 3 de octubre de 1941 fue detenido cautelarmente y el 31 del mismo mes fue arrestado y luego llevado al campo de concentración de Dachau donde fue marcado con el número 28.876.

“De toda su actitud se evidencia que Georg Häfner no tuvo nunca la intención de combatir frontalmente el régimen nacional-socialista”, dice el comunicado, “pero el hecho es que la observancia completa de su ministerio sacerdotal lo llevó inevitablemente a convertirse en víctima de las propias convicciones de su conciencia, es decir, de sus obligaciones pastorales”.

Él no acusó a sus captores, aún en circunstancias de extremo dolor, decía que en la vida no podían existir los enemigos. Lo único que tenía sentido en la vida era “ser amor, revelar amor, donar amor, para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia”, afirma el abogado Ambrosi.

Allí mostró también su abandono total a Dios: “Podemos decir en voz alta que verdaderamente nos encontramos delante de un mártir de la reconciliación, a un sacerdote empapado de un profundo amor por la cruz, a un credibilísimo testigo de la fe”.

“Y en estas palabras, el núcleo de su espléndido testimonio que el nuevo beato nos da hoy con su vida vivida la enseñanza de la oración expresada por Jesús en la cruz: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23, 33), concluye su postulador.

Más información (en alemán): www.bistum-wuerzburg.de

Por Carmen Elena Villa