Más de medio siglo construyendo un espacio de libertad, solidaridad y cohesión

Declaraciones de la embajadora de la Unión Europea ante la Santa Sede, Laurence Agrimon

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Por H. Sergio Mora

ROMA, martes 11 diciembre 2012 (ZENIT.org).- Los presidentes del Consejo Europeo, Herman van Rompuy; la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, y la Eurocámara, Martin Schultz recibieron ayer en el salón del municipio de Oslo, Noruega, en nombre de la Unión Europea, el Premio Nobel de la Paz.

Presentes, entre otros, la presidenta alemana Ángela Merkel y los presidentes del consejo de ministros de Italia, Mario Monti, y de España, Mariano Rajoy.

Para celebrar el premio recibido, la embajadora de la Unión Europea ante la Santa Sede, Laurence Agrimon Pistre, realizó en Roma un recibimiento en el Capitolio, donde el 25 de marzo de 1957, o sea 55 años atrás fue firmado el tratado de Roma.

Al evento participaron numerosos embajadores, autoridades y el cardenal Giuseppe Bertello, presidente del Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano y de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano.

A ZENIT, la embajadora Agrimon declaró que “las relaciones entre la Unión Europea y la Santa Sede están muy bien, pues estamos estableciendo un diálogo de respeto y de interés mutuo”. Añadió que “especialmente ante la crisis que ahora está afectando a nuestra gente, tenemos el mismo cariño hacia ellos y la misma voluntad de solidaridad y generosidad”.

Sobre la propuesta de Benedicto XVI, en la Caritas in Veritate, acerca de un modelo económico que pueda estar más cercano al hombre, la embajadora consideró que “la Unión Europea tiene reflexión muy fuerte sobre esto”. Y que se trata por lo tanto “de no medir tanto el crecimiento económico, sino el crecimiento humano, cómo está la gente, el medio ambiente, el tejido social. A ese modelo está pensando la Unión Europea, una visión que no es sólo capitalista sino de economía social como dice el presidente Barroso”.

“Lo que estamos haciendo --indicó la diplomática- es utilizar el modelo de nuestros estados miembros. Tenemos mucha suerte de tener 27 modelos, y ninguno que no tenga algo de bueno que podamos utilizar como experiencia. Esto es una riqueza enorme”.

Recordó además que la Unión Europea se ha destacado siempre como “los abogados en combatir el cambio climático y los derechos humanos, en las Naciones Unidas y en todos sitios”.

Consideró entretanto que “el problema es que tenemos que unirnos y no falta siempre algún interés mezquino que nos impide ir más alto”.

Sobre divergencias que se han registrado con la Santa Sede en cuestiones de bioética, la diplomática consideró que subsisten, si bien son muchas más las coincidencias existentes.

En su discurso a los presentes, la embajadora Agrimón indicó que, hoy en día, “la Unión Europea es un elemento esencial del mundo contemporáneo. Esta aventura entre países que se enfrentaron y guerrearon durante siglos es única en la historia universal”.

Y por lo tanto “con su ejemplo y determinación ha incentivado la integración regional en el mundo, y la Unión Europea contribuye a la paz no solamente en Europa pero en todo el mundo. Es una marcha de 55 años hacia un espacio de libertad y cambios, de solidaridad y cohesión, un espacio en constante construcción, un desafío inmenso”.

“Este premio es un aliento para Europa --dijo el premier Monti- aunque todavía hay muchos problemas que está resolviendo, y que en estos años es mucho más apreciada desde fuera que desde dentro”.

Por su parte, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy, consideró la concesión del premio un "estímulo" para que los Veintisiete avancen hacia una mayor unión política y económica, en definitiva, hacia una mayor integración.Lo dijo en conversación informal con los periodistas, durante la tradicional recepción ofrecida por los reyes de España, en el Palacio Real, el Día de la Fiesta Nacional. En su opinión, para entender el galardón solo hay que comparar cómo estaba Europa 50 años, antes de la firma en 1957 del Tratado que constituyó la Comunidad Económica Europea, con la evolución del continente a partir de esa fecha.