Más importante es la capacidad de encontrar trabajo que el puesto fijo

Consideraciones en torno a la Caritas in Veritate con la ministra de Trabajo de Italia

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Por Sergio H. Mora

ROMA, Viernes 27 julio 2012 (ZENIT.org).- “La profecía sobre el trabajo: ocupación y desarrollo en el pensamiento de Benedicto XVI”, este fue el título del encuentro organizado este martes 24 en el auditorio del Agustinianum de Roma, con la participación de la ministra de Trabajo y políticas sociales de Italia, Elsa Fornero, y del arzobispo de Cagliari, Arrigo Miglio, organizador de la semanas sociales de los católicos italianos.

Fue un debate sobre los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, que se realizó en un momento en el que Italia tiene un gobierno técnico empeñado en reformas a largo plazo destinadas a sacarla de la crisis, y que como sucede siempre, no pueden dejar de suscitar fuertes polémicas.

Para ZENIT, el arzobispo de Cagliari indicó dos puntos importantes sobre el encuentro:
“Primero que la ministra haya encontrado el tiempo, pero también nosotros los participantes para reflexionar sobre el tema del trabajo, en un discurso de fondo. Y segundo, que hemos encontrado muchas convergencias que ya conocíamos y que expresa la voluntad de buscar y trabajar juntos, y de hablarnos sinceramente. Así como la voluntad de colaboración que siempre ha tenido la Iglesia en Italia”.

Y sobre la dificultad de debatir sobre los principios de la encíclica de Benedicto XVI, Caritas in Veritate, con una política económica concreta como la del gobierno de la ministra, indicó: “Los principios entretanto van aplicados a situaciones concretas que a veces son provisorias porque están en transformación”. Y consideró positivo el principio subrayado por la ministra italiana: que ante todo “la centralidad de la persona humana tiene que ser defendida”.

Monseñor Miglio pidió ademàs que la “sociedad civil se una en torno a los jóvenes”, pues “quien está en dificultad tiene que recibir la respuesta de la solidaridad”, dijo.

La ministra de Trabajo y Bienestar social centró la exposición partiendo del hecho de que en el mundo globalizado las situaciones laborales no son inmóviles como en el pasado, así como son raras las posibilidades de hacer una carrera siempre dentro de la misma empresa.

Esto lleva, indicó Fornero, a una nueva cultura del trabajo, “que pone en el centro a la persona y su profesionalidad, y no al puesto fijo de trabajo que lamentablemente en estos tiempos se vuelve cada vez más raro”. La concepción de Benedicto XVI, subrayó la ministra, “considera la actividad humana más importante que la profesional” por lo tanto, “es necesario poner en el centro del mercado del trabajo no al puesto, sino a la persona, a su capital humano y sus conocimientos”.

“Es la capacidad de ser empleado, lo que es necesario valorizar --dijo--, y no el ‘apegarse’ por parte del empleado, a veces de manera desesperada, a su puesto de trabajo”. Porque existe un mercado del trabajo que es real, y por ello tiene que ser “dinámico e inclusivo, que no deje al margen a nadie, iniciando por las mujeres y los jóvenes”.

La ministra indicó también que “es necesario que los jóvenes inicien a trabajar apenas terminan los estudios, y no después de meses o años como sucede ahora. Pero también se necesita rehabilitar oficios que los jóvenes de hoy consideran viles”.