Medios vaticanos aplauden las primeras medidas de Bush a favor de la vida

Sigue pendiente la cuestión de la pena de muerte

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CIUDAD DEL VATICANO, 24 enero 2001 (ZENIT.org).- El diario oficioso de la Santa Sede ha dedicado hoy amplio espacio a la decisión del nuevo presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, de bloquear la financiación pública de programas en destinados a la promoción del aborto en el extranjero.



En la edición diaria en italiano del 24 de enero, «L´Osservatore Romano», si bien evita todo comentario, reconoce que esta medida constituye «una clara censura de ocho años de administración democrática» guiados por Bill Clinton.

«La decisión de Bush --añade el periódico oficioso de la Santa Sede-- ha coincidido con el vigesimoctavo aniversario de la sentencia de la Corte Suprema que en 1973 legalizó el aborto, la así llamada "Roe contra Wade"». La noticia fue dada, recuerda, cuando miles de manifestantes se encontraban en Washington para protestar contra el aborto y contra la RU-486, la píldora abortiva.

El nuevo presidente se hizo presente en esa manifestación enviando una carta en la que subrayaba su convicción de «edificar una cultura de la vida que respete y proteja a la persona en todo momento y en toda fase de su existencia».

«Las promesas contenidas en nuestra Declaración de independencia --añade-- no están dirigidas sólo a los fuertes. Afectan a todos, también a los niños que todavía no han nacido».

«L´Osservatore Romano» coincide en destacar que la medida de Bush se opone frontalmente al primer acto oficial de Bill Clinton como presidente, quien en enero de 1993 desbloqueó los fondos destinados al aborto en el extranjero, congelados por Ronald Reagan en 1994.

El periódico vaticano refiere las declaraciones de Ari Fleischer, portavoz de Bush, cuando dice: «El presidente está convencido que el dinero de los contribuyentes no debe ser destinado a procurar el aborto».

Asimismo, «L´Osservatore Romano» cita a al nuevo secretario de Estado de Sanidad, , Tommy Thompson, quien ha expresado serias dudas sobre la seguridad de la píldora abortiva introducida recientemente en el país.

Por su parte, Radio Vaticano también dedicó amplio espacio a esta noticia. En un comentario sobre este argumento, Kathy Cleaver, portavoz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos para cuestiones relacionadas con la vida, ha aplaudido muchos de los compromisos adoptados por Bush en esta materia, como la prohibición del aborto por decapitación (o nacimiento parcial) o el «suicidio asistido».

Cleaver apoya también a Bush al anunciar su oposición a la financiación pública de la investigación científica con embriones humanos.

Ahora bien, aclara la portavoz, en el conjunto «su posición no está totalmente de acuerdo con la doctrina de la Iglesia católica»: «El presidente Bush camina en la dirección justa por lo que se refiere al aborto, pero está fuera de camino por lo que se refiere a la condena a muerte».

Durante sus seis años como gobernador de Texas fueron ejecutados en ese estado 152 convictos. Juan Pablo II, especialmente, durante su última visita a San Luis (Missouri), en 1999, consideró que el recurso a la ejecución hoy día, cuando el Estado cuenta con otras opciones para defender a los ciudadanos, no está en consonancia con el respeto del valor de la vida, que es un don de Dios.