Mensaje de los obispos de Managua a los jóvenes católicos

“Ustedes son el presente y el futuro de la Iglesia y de la patria”

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MANAGUA, jueves 23 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Los obispos Brenes y Báez, de la archidiócesis de Managua, enviaron un mensaje a los jóvenes nicaragüenses, en la fiesta de Pentecostés, exhortándoles a no permanecer pasivos, y a afrontar el gran reto que afronta el país en noviembre próximo, cuando los nicaragüenses acudirán a votar.

“La juventud no es una simple etapa de la vida”, afirman. “Como expresión histórica determinada, la juventud configura siempre en la historia una generación. Ustedes, queridos jóvenes, configuran una generación, herederos de generaciones anteriores y, al mismo tiempo, principio y fundamento de otras que vendrán”, dicen los obispos.

“Creemos que como generación joven en este momento de la historia ustedes tienen capacidad de soñar, de arriesgarse, de ser inquietos, de vivir siempre insatisfechos por lo conseguido porque saben que siempre se puede ser mejor. Ustedes son críticos, generosos y alegres, pero no olviden que lo más valioso que poseen es su fe, que les hace vivir ‘arraigados y edificados en Cristo’”.

Recuerdan que esta generación joven vive “en una sociedad lamentablemente envejecida”. El envejecimiento no es un simple proceso biológico, señalan, sino que “envejece no el que vive más años, sino quien no vive y, peor aún, quien no vive bien”.

“Lamentablemente – puntualizan – nuestra sociedad nicaragüense está envejeciendo en forma rápida y alarmante, pues está perdiendo el gusto de vivir y sobre todo la orientación para vivir rectamente”.

Según los obispos la sociedad nicaragüense “carece de valores fundamentales para convivir en modo humano y justo”, “sufre de amnesia histórica y se estructura a distintos niveles en modo egoísta e indiferente”, “es una sociedad fracturada y fraccionada, polarizada e intolerante y lo que es peor, se revela en muchas de sus manifestaciones, como irracional y violenta”.

“Ustedes pueden devolverle juventud y vitalidad, pues ustedes son depositarios de una experiencia espiritual y de una ética olvidada por tantos adultos”, sugieren los prelados.

En primer lugar, indican, “ustedes poseen la alegría de saberse amados y perdonados por Dios en Cristo, mirados amorosamente y cuidados providencialmente por Él. “Este es el sentimiento de fe primero e indispensable; el sentimiento que da seguridad a la criatura humana y la libra del miedo, aun en medio de las tormentas de la historia” (Benedicto XVI, Audiencia General, 15.02.06)”.

En segundo lugar, “poseen la sabiduría que brota del Evangelio que les permite discernir entre la luz y las tinieblas y conocer cuáles son los valores humanos que dignifican a las personas y cuál es el camino ancho y engañoso que lleva a la perdición”.

En tercer lugar, “son Iglesia, una comunidad de fe al servicio de la humanidad y de la sociedad, obediente a la palabra de Cristo: ‘el que quiera ser el primero entre ustedes, que sea servidor de todos’, una comunidad de fe animada por el Espíritu, que rechazando toda forma de fanatismo, de intolerancia y de violencia, es fermento vivo de comunión y de fraternidad entre los hombres”.

“El tesoro de su fe deben vivirlo insertos en el mundo. No hay otra forma de ser creyentes, sino dentro de la historia”; “Cuando la fe no se vive al contacto con la realidad se vuelve abstracta, vacía, una ideología más”, explican los pastores.

Y les exhortan “a conocer y amar la historia, a insertarse en la realidad, a no ser indiferentes ante los grandes problemas sociales y políticos que vive actualmente Nicaragua. No queremos que vivan la fe en modo individualista y egoísta. La fe se vive y se celebra en la Iglesia, pero también tiene una dimensión social y política”.

Les invitan “a recordar el pasado para celebrar lo que Dios ha hecho por nosotros, para agradecer sus dones y para pedir perdón por los males que hemos cometido individualmente y como pueblo”.

Asuman el presente de nuestra historia nacional con responsabilidad, preguntándose qué pueden hacer para ser mejores cristianos y para mejorar nuestra sociedad nicaragüense, discerniendo sin miedo los retos de la realidad, en la que escuchamos la voz de Dios que nos invita a dar y a darnos para que el Evangelio arraigue en nuestra patria”.

“Hay que construir el futuro con esperanza, sin temor alguno que los paralice y con la lucidez de quien no se deja manipular por ideologías reductoras de la dignidad humana, sabiendo que el Reino de Dios siempre está llegando como un grano de mostaza o como un poco de levadura en la masa”.

“Hoy más que nunca Nicaragua necesita que ustedes, la juventud creyente, viva con clara conciencia la dimensión política de la fe. No le tengamos miedo al adjetivo ‘político’. La diferencia entre una democracia y un totalitarismo es que en una democracia somos políticos todos”.

Por ello, les invitan a “aprender a participar activamente en la vida pública del país, iluminados por la fe, en modo pacífico y respetuoso, cualificado y honesto, con responsabilidad y sentido de servicio a la sociedad”.

“Fieles a la Doctrina Social de la Iglesia”, les exhortan “a amar la democracia, salvándola –como recuerda Benedicto XVI– del riesgo del relativismo ético, que induce a considerar inexistente un criterio objetivo y universal para establecer el fundamento y la correcta jerarquía de valores, y practicando las virtudes del diálogo, la tolerancia, el respeto y la paz”.

Los prelados recuerdan a los jóvenes que el próximo 6 de noviembre hay una cita democrática en el país: las elecciones presidenciales y de diputados para la Asamblea Legislativa.

Los obispos de la archidiócesis, en comunión con los de la Conferencia Episcopal, les  invitan a quienes ya tienen la edad para ejercer su derecho, a votar y “a votar de modo inteligente y crítico, a votar guiados e iluminados por los valores de la fe”.

“Voten por Nicaragua –concluyen los pastores--, por la libertad, la justicia, la legalidad y la verdad. Voten a favor del desarrollo y la paz del país, voten pensando en los más pobres de nuestro pueblo, que son los privilegiados de Cristo. Voten para que tengamos en Nicaragua un futuro del que nos sintamos responsables todos”.