Mensaje del Papa a un líder budista promueve el diálogo entre religiones

Con motivo del Encuentro de Líderes Religiosos en el Monte Hiei, Japón

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 21 agosto 2007 (ZENIT.org).- La paz es tanto un don de Dios como un deber de cada persona afirma Benedicto XVI en el mensaje que ha enviado al Encuentro de Oración de Líderes Religiosos en el Monte Hiei, Japón, el 4 de agosto.



La misiva pontificia, enviada al venerable Kahjun Handa, Cabeza Suprema de la Denominación Budista Tendai, conmemora los veinte años de esta iniciativa.

Como el mismo Papa recuerda, estos encuentros fueron convocados por la anterior Cabeza Suprema Tendai, el venerable Etai Yamada, tras haber participado en la Jornada de Oración por la Paz convocada por Juan Pablo II Asís el 27 de octubre de 1986.

La «Cumbre Religiosa» en el Monte Hiei, en Kyoto, constata el pontífice, busca «mantener ardiendo la llama del espíritu de Asís».

«Desde la perspectiva sobrenatural podemos comprender que la paz es tanto un don de Dios como una obligación para cada persona», afirma Benedicto XVI.

«De hecho, el grito del mundo por la paz, del que se hacen eco familias y comunidades a través del mundo, es tanto una súplica a Dios como un llamamiento a cada hermano y hermana de nuestra familia humana», añade.

«¡Que vuestras oraciones y cooperaciones os llenen de la paz de Dios y refuercen vuestro compromiso por testimoniar la razón de la paz que vecen a la irracionalidad de la violencia!», alentó el Papa a los participantes.

El encuentro concluyó con «Mensaje desde el Monte Hiei 2007» en el que los representantes religiosos afirman: «Creemos que la reconciliación y el perdón traen paz». Fue aplaudido por unos mil participantes.