Mensaje del papa al coro ortodoxo de Moscú que cantó en Roma

En la basílica de Santa María La Mayor, junto al coro pontificio de la Capilla Sixtina. El cardenal Sandri leyó el mensaje

Roma, (Zenit.org) Redacción | 875 hits

En el tercer concierto del XII Festival Internacional de Música y Arte Sacra que se realiza en Roma, hasta el 10 de noviembre, este domingo fue el momento del polifónico, con el Coro de la Capilla Pontificia Sixtina, que desplegó la armonía de la música latina, junto al Coro Sinodal del Patriarcado de Moscú, que puso en luz las valiosas tradiciones de la música sacra rusa.
Al inicio del concierto realizado en la basílica de Santa María La Mayor, el cardenal Sandri indicó: “He venido a petición de la Secretaría de Estado de su santidad, para representar a la Santa Sede en este concierto. He aceptado con mucho gusto y estoy muy honrado de participar con este mensaje, que su santidad el papa Francisco me ha encomendado para esta ocasión”.

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El mensaje del santo padre Francisco:
“Vivir un momento de elevación espiritual en la basílica de Santa María la Mayor a través del arte musical de la Iglesia latina y de la Iglesia ortodoxa rusa es una experiencia interesante y profunda. Esta basílica de hecho ha nacido para celebrar en occidente el Concilio Ecuménico de Éfeso, que había reconocido a María Theotókos, Madre de Dios. Esta basílica entonces une dos tradiciones eclesiales que se reconocen en la misma fe, enriqueciéndola con su diversidad cultural.

Evaluando la historia del cristianismo en su dimensión milenaria, podemos observar que cuanto fue separado por acontecimientos históricos, impuestos por los diversos modos de entender la revelación, entretanto mantuvo una profunda unidad en el arte. Hoy esta unidad artística puede continuamente encontrar puntos de encuentro fecundos en la inteligente frecuentación, estudio y reflexión de las fuentes comunes. Esto significa verdadera y mutua comprensión, respeto y enriquecimiento para ambos.

En la Iglesia de hecho, el arte en todas sus formas no existe solamente teniendo como finalidad una simple fruición estética, sino de manera que a través de ésta, la Iglesia en cada momento histórico y en cada cultura sea intérprete de la revelación al pueblo de Dios. El arte existe en la Iglesia fundamentalmente para evangelizar y en esta perspectiva es que podemos decir con Dostoevskij: 'la belleza salvará al mundo”.

Hoy la Iglesia puede y debe respirar con sus dos pulmones: el de oriente y el de occidente. Donde no hemos aún logrado a hacerlo enteramente, según la medida solicitada por Jesús en su oración al Padre, podemos hacerlo de otras maneras, como por ejemplo a través del gran patrimonio de arte y de cultura que las diversas tradiciones han producido en abundancia para la vida del pueblo de Dios.

Música, pintura, escultura, arquitectura, en una sola palabra: la belleza se une para hacer crecer en la fe celebrada, en la esperanza profética, y en la caridad testimoniada. Buscando de anticipar en la historia aquella unidad deseada que todos buscamos y que por la gracia de Dios un día realizaremos.

Franciscum papam