Mensaje del Papa con motivo de la asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias

Dirigida al cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 14 febrero 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que Benedicto XVI ha enviado al presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el cardenal Walter Kasper, con motivo de la novena asamblea general del Consejo Mundial de las Iglesias, que se celebra en Porto Alegre (Brasil) del 14 al 23 de febrero de 2006.



A mi venerado hermano
cardenal Walter Kasper
presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos



Con mucho gusto saludo a todos los que estáis reunidos con motivo de la novena asamblea general del Consejo Ecuménico de las Iglesias que se está celebrando en Porto Alegre para reflexionar sobre el tema: «Señor, en tu gracia, transforma el mundo». De manera especial, saludo al secretario general, el doctor Samuel Kobia, al arzobispo Dadeus Grings, a los obispos de la Iglesia católica en Brasil y a todos los que han trabajado para la realización de este importante acontecimiento. A todos vosotros os expreso mi más sentidos buenos deseos con las palabras de san Pablo a los Romanos: «a vosotros gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo» (Romanos 1, 7).

Conscientes de nuestra fe bautismal compartida en Dios Trino, la Iglesia católica y el Consejo Mundial de las Iglesias buscan formas de cooperación aún más efectivas en la tarea de testimoniar el amor de Dios. Tras cuarenta años de colaboración fructífera, esperamos proseguir este camino prometedor y de esperanza mientras intensificamos nuestros trabajos para alcanzar el día en el que los cristianos se unan en la proclamación a todos del mensaje evangélico de salvación.

Al recorrer juntos este camino, tenemos que estar abiertos a los signos de la Providencia y a las inspiraciones del Espíritu Santo, por quien sabemos que «este santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de la única Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humana» (Unitatis Redintegratio, 24). De hecho, nuestra confianza se basa únicamente en la oración del mismo Cristo: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros» (Juan 17, 11).

Durante esta asamblea general, miles de cristianos se unen a esa misma oración por la unidad. Al pedir a Dios que en su «gracia transforme el mundo», rezamos para que bendiga nuestro diálogo ecuménico con el progreso que tan ardientemente esperamos.

Al aseguraros mi cercanía espiritual y al reafirmar la intención de la Iglesia católica de continuar con una sólida colaboración con el Consejo Mundial de las Iglesias en su importante contribución al movimiento ecuménico, invoco de Dios abundantes bendiciones de paz y alegría sobre todos vosotros.

Desde el Vaticano, 25 de enero de 2006, fiesta de la Conversión de San Pablo

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducción del original ingles realizada por Zenit]