Mensaje pontificio: Nuevas tecnologías interrogan sobre el sentido de la vida

Dirigido al Congreso Iglesia e Informática que se celebra en Monterrey

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MONTERREY, 3 abril 2003 (ZENIT.org).- Los avances de las nuevas tecnologías de la comunicación plantean interrogantes sobre el sentido de la vida a los que la Iglesia debe responder presentando a la persona de Jesucristo y su mensaje humanizador, constata Juan Pablo II.



En este sentido, la comunicación es el lugar de encuentro y diálogo entre la fe y la cultura, según reconoce un mensaje que el Santo Padre ha pedido que se envíe a los participantes en el Congreso Iglesia e Informática, que se clausura este sábado en Monterrey.

La carta, que está firmada en nombre del Papa por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, fue leída este miércoles por el arzobispo Giuseppe Bertello, nuncio apostólico en México, en una misa en la que participaron los casi mil representantes de 25 países reunidos en el Congreso.

El saludo se hizo extensivo a los asistentes a la Reunión Continental de la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina) y al Encuentro Continental de Comisiones Episcopales de Comunicación Social, que tienen lugar respectivamente antes y después de dicho Congreso.

«La complejidad del sistema de comunicaciones en el que nos movemos --Internet es una muestra más de ello-- produce perplejidad ante lo real, ante lo que nos rodea y ante quienes nos rodean», reconoce la carta.

«La pregunta que las nuevas tecnologías plantean por el hombre, el cual se ve inmerso en un mundo tecnologizado, sigue siendo la pregunta por el sentido de la vida --añade--: «¿quién soy? ¿de dónde vengo y a dónde voy?, ¿por qué existe el mal?, ¿qué hay después de la vida?».

Según la misiva, «la Iglesia ofrece la única y definitiva respuesta satisfactoria a las preguntas más profundas del corazón humano: el mismo Jesucristo “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación”».

«La fe y la cultura están llamadas a encontrarse y a interactuar precisamente en el terreno de la comunicación --asegura--: la realización concreta del encuentro y de la interacción, y de su intensidad y eficacia, en gran medida dependen de la idoneidad de los instrumentos empleados en la comunicación».

«No se ha de olvidar --advierte-- que esta nueva cultura nace, aun antes que de los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos psicológicos».

Por tanto, afirma el mensaje pontificio, «los cristianos nunca deben permanecer callados, recordando que el Señor nos ha confiado la palabra de salvación que anhela todo corazón humano».

La misiva aplaude, por este motivo, que el Congreso haya adoptado como tema «Hacia una red humana de respuestas y ayudas», y espera del mismo «unas respuestas válidas que se han de integrar a las de la Iglesia en su papel indeclinable de dar sentido al acontecer cotidiano y a la marcha de la humanidad y de la historia».

Por último agradece a la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), creada por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales con la colaboración del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), por «haber sabido amparar las inquietudes continentales ante las novedades comunicacionales y tecnológicas hasta este foro».

El deseo expresado por la carta es que sea «una Red, dentro de la gran red de la humanidad, que se convierta en permanente agencia de sentido, que ofrezca como contenidos al hombre de hoy respuestas certeras y que siempre esté dispuesta a dar razones de nuestra esperanza».

Más información sobre el Congreso Iglesia e Informática, «Hacia una red humana de respuestas y ayudas», en http://www.iglesiaeinformatica.org.mx .