Mensaje pontificio para los inmigrantes apela a la caridad cristiana

Según el presidente del Pontificio Consejo para los inmigrantes e itinerantes

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 26 de octubre de 2010 (ZENIT.org) El mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la 97 Jornada Mundial del inmigrante y el refugiado “alienta al crecimiento de la caridad vivida y concreta especialmente hacia los más pobres y débiles”.

Así lo afirmó hoy monseñor Antonio María Vegliò, presidente del Pontificio Consejo de la pastoral para los Migrantes e Itinerantes.

El prelado intervino en una rueda de prensa que se celebró en la Santa Sede con motivo de la presentación del Mensaje Pontificio, con el tema “Una sola familia humana”.

También intervino en este evento el padre Gabriele Ferdinando Bentoglio C.S, subsecretario del mismo dicasterio.

Éste afirmó que cuando los ciudadanos piden asilo en otro país, se trata de “actos de valentía”, al descubrir que sus derechos fundamentales están siendo violados y al ver la necesidad de radicarse en otro lugar.

Refugiados

“Son víctimas de guerra y de violencia, obligados a encarar condiciones humanas en las cuales nadie debería vivir”, dijo el sacerdote.

A esto se suma el hecho haber recibido experiencias traumáticas y de tener que soportar muchas veces que las respectivas familias se encuentren todavía en zonas de peligro.

El presbítero señaló algunas estadísticas como los cerca de 15 millones de refugiados, de los cuales 10.4 millones están bajo la responsabilidad directa del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados UNHCR, mientras los 4.8 restantes están a cargo de la Agencia de Trabajo y sostenimiento de las Naciones Unidas para el Próximo y Medio Oriente.

Por ello, el padre Bentoglio señaló la importancia de que la Iglesia restablezca los valores y la dignidad humana, “especialmente mediante la promoción de una cultura del encuentro y el respeto que cura las heridas sufridas y promete nuevos horizontes de integración, seguridad y paz”.

“El desafío consiste en el crear zonas de tolerancia, esperanza, curación, protección, en que dramas y tragedias – ya demasiado largas experimentadas en tiempos pasados y también recientes – no ocurran nunca más”, dijo el subsecretario.

Xenofobia

El padre Bentoglio denunció también que en los países donde llegan tantos inmigrantes, hay “comportamientos dictados por el miedo hacia el extranjero y, no pocas veces, también de discriminación”. Lo que trae como consecuencia “una disparidad cada vez más acentuada entre los compromisos tomados y sus acciones”.

“Quienes se aventuran con los medios de transporte marinos o utilizan otras vías de escape, muy a menudo se ven tratados con prejuicios”, expresó el subsecretario “sus casos no siempre son examinados individualmente, mientras ocurre con frecuencia que algunos son devueltos en bloque”.

También se refirió a los miles de campesinos que viven y mueren allí a veces con condiciones muy limitadas, dependientes de la ración de comida diaria que recogen y que a veces son insuficientes. Muchas veces por las precarias condiciones de vida, se ven obligados a trasladarse a la ciudad.

Frente a estos desafíos, el subsecretario destacó cómo el Mensaje Pontificio “toca uno de los temas fuertes de la milenaria experiencia cristiana, el de la acogida”, ” la cual debe traducirse “en la hospitalidad, en la compasión y en la búsqueda de la igualdad”.

Por Carmen Elena Villa