Mensaje vaticano a los hindúes con motivo de la fiesta de Diwali 2006

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 16 octubre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que con el tema «Vencer al odio con el amor» ha publicado el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso con motivo de la fiesta de Diwali, conocida también como «hilera de lámparas de aceite».



Basada en una antigua mitología, esta fiesta representa la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal. La celebración dura tres días, marcando el inicio de un nuevo año, la reconciliación familiar, especialmente entre hermanos y hermanas, y la adoración a Dios.

Este año muchos hindúes celebrarán la fiesta el 21 de octubre.

Vencer al odio con el amor



Queridos amigos hindúes:

1. Como personas en búsqueda de lo Absoluto, os detenéis brevemente en el transcurso de vuestro camino espiritual para celebrar con alegría el «Deepavali», vuestra antigua fiesta religiosa, que significa para vosotros la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre las tinieblas, del bien sobre el mal y de la vida sobre la muerte. De parte del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso deseo a los hindúes en todas las partes del mundo una feliz fiesta de «Diwali».

2. A la verdad, a la luz, a la bondad y a la vida está íntimamente ligada la realidad del amor. Quisiera reflexionar sobre este tema del amor, por el que los creyentes de las diferentes religiones están llamados a superar el odio y la indiferencia, difundidos en la actual sociedad. Los recientes ataques terroristas de Bombay, en la India, son un ejemplo más de estos fenómenos que con frecuencia acaban en violencia brutal. Estoy convencido de que, enriquecidos por la luz de nuestras particulares tradiciones religiosas, nuestro propósito de invitar a todos los creyentes a vencer el odio con el amor será beneficioso para toda la sociedad. Mi reflexión se inspira en la primera encíclica de Su Santidad Benedicto XVI, «Deus caritas est» («Dios es amor»). El Papa ha escrito en esta carta, convencido de que su mensaje es actual y significativo para «un mundo en el cual a veces se relaciona el nombre de Dios con la venganza o incluso con la obligación del odio y la violencia» (n. 1).

3. La mejor manera de comprender la importancia y las exigencias del amor es aprenderlo de Dios mismo, quien, como profesa la fe cristiana, es Amor y, cuyo Hijo eterno, por amor nuestro, se encarnó en la Persona de Jesucristo. Dios es la fuente y la plenitud de todo amor. Nuestro amor recíproco es digno de este amor sólo cuando tiene su fuente en Dios y es alimentado por la unión con el mismo Dios. La bienaventurada (madre) Teresa de Calcuta, por ejemplo, renovaba constantemente su amor al prójimo y el servicio desinteresado al pobre gracias al encuentro con Dios en su incesante oración cotidiana.

4. Dios nos ama a todos sin excepción y su amor es incondicional. Nuestra respuesta humana al amor de Dios tiene que manifestarse en la custodia concreta de las criaturas de Dios, en especial los seres humanos. Es urgente y necesario que los creyentes de las diferentes religiones muestren juntos al mundo que el odio se puede superar con el amor. En la difícil situación en la que hoy nos encontramos, ¿no podemos unir nuestros esfuerzos, colaborando para que haya justicia para todos y, por tanto, trabajar con proyectos comunes para que mejoren las condiciones de los oprimidos, de los marginados, de los indigentes, de los huérfanos y de los débiles? «Vemos cada día lo mucho que se sufre en el mundo a causa de tantas formas de miseria material o espiritual, no obstante los grandes progresos en el campo de la ciencia y de la técnica» («Deus caritas est», n. 30). La pobreza moral y espiritual, que es causada por la incitación al odio en el propio corazón, puede desarraigarse de los creyentes que están llenos de amor y compasión. El amor genera confianza y ésta, a su vez, promueve sinceras relaciones entre los creyentes de las diferentes religiones.

5. Su Santidad el Papa Benedicto XVI concluye su carta «Deus caritas est», con estas palabras: «El amor es una luz —en el fondo la única— que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar» (n. 39). Estas palabras del Papa se refieren a Jesucristo, la Luz del mundo. Ahora bien, estas palabras pueden llamar vuestra atención, pues para vosotros el significado de la fiesta de «Diwali» es simbolizado por la luz. ¡Que nuestro amor supere finalmente en este mundo las tinieblas del odio! ¡Feliz «Diwali» a todos vosotros, queridos amigos hindúes!

Cardenal Paul Poupard
Presidente
[Traducción del original inglés realizada por Zenit]
ZS06101605