México-China: Iglesia contraria a ''Silencio a cambio de inversión''

Solicita al presidente que más allá de los intereses económicos, interceda por los derechos humanos y la libertad religiosa

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 706 hits

Con el título “Silencio a cambio de inversión”, el semanario archidiocesano de México, “Desde la Fe”, solicita al presidente Enrique Peña Nieto, no perder la oportunidad de defender los derechos humanos, no negociándolos debido a intereses económicos. Lo hace con motivo de la visita de Xi Jinping, que en México explora la posibilidad de invertir más, en particular en construcción y trenes.

La visita del presidente Xi Jinping a México del 4 al 6 de junio, es considerada la respuesta de Pekín a la participación del mandatario mexicano en el Foro Económico de Boao de abril 2013. La gira internacional incluye Trinidad y Tobago, Costa Rica y después de México, el presidente chino viajará a Washington para reunirse con Barack Obama.

El semanario inicia el artículo reconociendo “el acelerado desarrollo de la República Popular China y su progreso económico e industrial, así como su papel protagónico como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, su influencia comercial en el mercado internacional”.

Y el artículo entra en directamente en el problema: “Resulta verdaderamente lamentable y deplorable que dentro de su territorio se den serias violaciones a los derechos humanos fundamentales y que prevalezca un silencio cómplice internacional sobre dichas acciones, entre ellas, la falta de libertad de expresión y la inexistente libertad religiosa y de culto”. E insiste recordando un hecho reciente y muy concreto: “Basta recordar que esta semana la policía china rodeó un pueblo católico para impedir una procesión mariana”.

El semanario de la Archidiócesis de México precisa: “Ese mismo silencio reina en torno a la criminal política abortiva de niños y niñas que ocurre al amparo de la ley de “un hijo por familia”. Y tilda de “maquillaje publirrelacionista” de China cuando presenta eventos como los Juegos Olímpicos del 2008”, pues en realidad “gente común en China carece de libertades básicas inherentes a su dignidad humana, las cuales están consagradas en el derecho internacional”.

Y añade que “el anacrónico ateísmo del Estado y del Partido Comunista se traduce en la praxis en una verdadera persecución de los creyentes, no sólo cristianos –que por cierto han sido los más afectados–, haciendo que millones de ellos vivan en la clandestinidad, con sus obispos y sacerdotes presos, desaparecidos o exiliados”.

Sobre las libertades concedidas por la Constitución recuerda que “el Partido Comunista y el Estado, hacen de sus normas letra muerta, que no es más que una máscara con la que se presentan ante la comunidad internacional”.

Recuerda también las presiones internacionales que hace, como con el “Dalai Lama y su legítima lucha por la independencia del Tíbet –nación invadida y martirizada ante la complicidad internacional–, o sobre la Santa Sede para que rompa relaciones con Taiwán”.

El tema Tibet para China es neurálgico, baste pensar que en septiembre de 2011, Pekín acusó a México de “intervenir en los asuntos internos” y de “herir el sentimiento del pueblo chino” después de que el presidende Calderón se reunió con el máximo representante del budismo tibetano, el Dalai Lama.

El semanario reivindica la libertad para los católicos: “Desde hace medio siglo, la Iglesia en China vive en situaciones subterráneas, y los católicos son frecuentemente perseguidos, multados, torturados y obligados a trabajos forzados. Por supuesto, entre las víctimas hay también pastores protestantes y monjes tibetanos”.

Y precisa que las “condiciones de vida de los obispos católicos que quieren seguir siendo fieles al papa, son alarmantes”, pues la obediencia “espiritual” de un ciudadano chino a un Estado extranjero (en este caso la Santa Sede) es considerada como una traición a la patria y castigada con penas severas. Y que “obispos, sacerdotes y fieles han desaparecido o han sido castigados para que sirva de escarmiento público”.

“Ojalá el presidente Enrique Peña Nieto --concluye el artículo-- no pierda la oportunidad de defender los derechos humanos, más allá de los intereses económicos que se pretendan entablar con aquella lejana nación, con la próxima visita del Presidente chino”.