México: La Iglesia acude en ayuda de las víctimas del huracán “Alex”

Monterrey, una de las diócesis afectadas

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MONTERREY, viernes 16 de julio de 2010 (ZENIT.orgEl Observador).- La Iglesia católica en todo el país se ha volcado en ayuda para los miles de damnificados que han dejado las intensas lluvias y el huracán “Alex” en el Norte de la república mexicana

Los recientes fenómenos meteorológicos han hecho estragos en algunas zonas del norte del país: Monterrey, Tamaulipas, Coahuila han sido los estados más afectados. Miles de personas han resultado damnificadas, como suele ser en estos casos la Iglesia se hace presente. 

El Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlanepantla, dirigió un circular para motivar a la ayuda, a través de las Cáritas diocesanas.

En esta circular se confirma el acuerdo de que las diócesis que están lejanas de esta región, no traten de hacer acopio de cosas porque va a ser muy difícil trasladarlas, el mecanismo óptimo es una ayuda económica la cual es depositada en una cuenta de Cáritas nacional, para después distribuirla en las diócesis de los tres estados más dañados.

En cuanto a daños materiales en la infraestructura de los templos estas han sido mínimos “lo único que sufrimos más grave fue la inundación de agua y lodo y el daño de muebles, de ornamentos, de elementos para la celebración, pero gracias a Dios nada serio” afirmó en rueda de prensa el cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Monterrey.

En la vecina diócesis de Linares tuvo que desalojarse la catedral y actualmente se encuentra acordonada.

La participación de los jóvenes se ha hecho evidente al apoyar a Cáritas a catalogar y distribuir los donativos en especie que se han hecho, por otra parte en la limpieza de templos la comunidad y especialmente la juventud son los que más activamente están trabajando.

El cardenal Robles Ortega mandó un mensaje de exhorto y agradecimiento: “Quiero aprovechar por este medio para reconocer la manifestación de la generosidad. Ojalá que nos conceda el Señor no cansarnos, sino seguir hasta que cubramos y se resuelva esta emergencia que están sufriendo muchos hermanos.”