México: La libertad religiosa, asignatura pendiente

Declaraciones del secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano

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CIUDAD DE MÉXICO, 4 dic (ZENIT.org).- México, el segundo país del mundo en número de católicos, todavía no cuenta con plena libertad religiosa. Lo constata monseñor Carlos Aguiar Retes, secretario general del Consejo Episcopal de Latinoamérica (CELAM).



En declaraciones publicadas por el diario «Universal», el obispo de Texcoco (México) ha puesto de manifiesto que todavía hoy la ley impide ofrecer su contribución en campos de la sociedad tan importantes como son los medios de comunicación, la educación pública o los sindicatos.

El prelado ha hecho un rápido balance de la situación Iglesia-Estado al final de las administraciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que por primera vez deja las riendas del poder después de setenta años a un presidente de la oposición, Vicente Fox, quien asumió la presidencia el 1 de diciembre pasado.

La Iglesia en México, en la mayor parte de este siglo, no carecía de ningún tipo de reconocimiento jurídico en México. Los sacerdotes estaban despojados de buena parte de los derechos civiles. La situación era heredera de la Constitución y de las leyes promulgadas a finales de los años diez e inicios de los años veinte, que encontraron su momento de tensión más grave en tiempos de la persecución religiosa y de la revolución cristera.

El reconocimiento de la personalidad jurídica de la Iglesia no se alcanzó hasta de 1992, durante la administración de Carlos Salinas de Gortari. Junto a la Iglesia católica se reconoció también, con los mismos derechos, la personalidad de otras confesiones religiosas.

El último presidente mexicano, el hasta hace poco presidente Ernesto Zedillo, rompió muchos de los tabúes históricos del país al participar en la inauguración de la catedral de Ecatepec, cercana a la capital, el 25 de marzo de 1999. Por primera vez, un mandatario mexicano participaba a pleno título y expresamente en un acto público de culto.

Ahora bien, si bien la Iglesia católica ha logrado ser reconocida como tal, todavía no goza de muchas de las libertades fundamentales. En sus declaraciones al «Universal», monseñor Aguiar Retes considera que la posibilidad de ofrecer su contribución en la educación, en los medios de comunicación social, y en la asistencia a los sindicatos constituye una materia pendiente que desde el 1 de diciembre le toca a afrontar a Vicente Fox, primer presidente católico en los últimos setenta años que se profesa públicamente católico.