México: muchas vocaciones gracias a discernimiento y nuevas normas

Entrevista al cardenal Robles Ortega tras el encuentro del primer grupo de obispos mexicanos con el Papa durante la visita 'ad limina'. 'El Santo Padre nos invitó a seguir un auténtico espíritu evangélico

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1524 hits

Los obispos mexicanos iniciaron la 'visita ad limina'. El primer grupo encontró al Santo Padre el martes 13 y el segundo ayer jueves 15. En total serán 9 grupos de obispos. ZENIT tuvo la oportunidad de entrevistar al cardenal Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, que indicó la nueva modalidad de estar con el Papa en la visíta 'ad límina', la gran cantidad de vocaciones existente en su diócesis, el clima de fervor en el seminario diocesano, así como las medidas tomadas siguiendo las indicaciones de Roma, para que casos de abusos nunca más puedan suceder.

Eminencia, ¿cómo esta yendo la visita 'ad límina'?
Hemos iniciado con una celebración en la tumba de San Pedro, muy importante en nuestra visita ad límina, comenzando en el umbral de nuestra fe con el testimonio de los apóstoles Pedro y Pablo. Además hemos estado en los dicasterios y Consejos Pontificios, esto ha sido muy valioso en el encuentro con el Santo Padre. Ellos son los colaboradores más cercanos que el Papa tiene y han recibido una breve información que les enviamos y en base a ésta han hecho observaciones y dado indicaciones y estímulos. También le remiten al Papa alguna información que consideran que el Santo Padre tiene que conocer antes del encuentro con él.

¿Cómo se realiza la visita ad límina?
-- Card. Robles Ortega: En el encuentro con él hubo un cambio de modalidad que me gustó. Es la tercera: la primera con san Juan Pablo II, la segunda con Benedicto XVI y ahora con el papa Francisco. Antes había unos 15 minutos de encuentro personal con el Santo Padre y ahora en cambio se realiza en pequeños grupos. De mi parte veo una ventaja, una razón de ser, porque además de poder hablar de nuestra realidad diocesana nos podemos escuchar entre los obispos. Escuchan lo que le participo al Papa sobre mi diócesis y escucho lo que los demás le están compartiendo, como preocupaciones, logros esperanzas y se obtiene un doble movimiento, uno en la comunión con Pedro y otro entre nosotros.

¿Ud. conocía al cardenal Bergoglio?
-- Card. Robles Ortega: Sí, en el santuario brasileño de Nuestra Señora Aparecida, tuve la oportunidad no sólo de ser guiado por él en los grupos menores pero también la oportunidad de un contacto personal, pues hicimos el camino de regreso del santuario al hotel caminando y conversando por una larga rampa. En el Congreso eucarístico de Quebec nos encontramos y nos ubicamos perfectamente, y se recordó incluso ese momento de la caminata.

¿Qué le ha transmitido el Santo Padre?
-- Card. Robles Ortega: La esperanza que nos da el evangelio, el Papa nos invita a volver al espíritu auténtico del evangelio. A recibirlo con toda la radicalidad de la fe y a transmitirlo con toda la alegría y la esperanza. Es lo único que puede cambiar el rostro de una comunidad, de un país: el evangelio. El Papa nos transmite ese ardor por transmitirlo y nos consuela, nos anima. La gente siente 'es uno de los nuestros' y nos está representando.

¿Entre los problemas y las esperanzas de México, y de Guadalajara, que nos puede contar?
-- Card. Robles Ortega: Lo que hemos compartimos con el Santo Padre fueron principalmente temas intraeclesiales, por ejemplo las vocaciones. Nosotros estamos en una región en donde las vocaciones todavía son numerosas, tanto para la vida sacerdotal como para la vida consagrada. La religiosidad es sumamente intensa, marcadamente mariana y muy eucarística. Se goza con el testimonio de los mártires, puesto que es una zona de mártires. Y junto con estas realidades positivas hemos compartido con el Papa algunos desafíos, por ejemplo la ideología del individualismo, del hedonismo, lo que ya afecta a las familias.

¿Nos puede explicar más sobre las vocaciones?
-- Card. Robles Ortega: El seminario de Guadalajara es muy bendecido, tenemos 1.300 seminaristas internos, más 400 adolescentes y jóvenes que aún están en familia pero que son atendidos para que tengan un discernimiento, visto que tienen inquietudes vocacionales. Un problema que percibimos es que los jóvenes que nos llegan vienen a veces de ambientes muy dañados, familias con mucho conflicto, a veces los jóvenes o participaron o percibieron los otros rumbos de la juventud, ellos traen esas inquietudes y el seminario tiene que invertir en reconstruir la personalidad. En lo humano, en lo cristiano y en lo espiritual. En ese sentido el trabajo es muy intenso. Gracias a Dios contamos con un buen equipo sacerdotal, un buen equipo psicológico y se puede ir poco a poco mejorando la condición.

¿Cada año cuantos sacerdotes son ordenados?
-- Card. Robles Ortega: El porcentaje de perseverancia es alto, gracias a ese trabajo previo, el seminario y familia. Se hace un trabajo muy concienzudo para discernir. El que ingresa en el seminario es porque tiene una base de convicción y se hace un trabajo también con su familia. Este año voy a ordenar 50 sacerdotes el día de Pentecostés, el año pasado ordené 49.

¿El Papa les dijo algo en particular sobre las vocaciones?
-- Card. Robles Ortega: Cuando le estábamos compartiendo al santo Padre nuestra realidad diocesana, se mostró en todo momento muy sereno, tranquilo, receptivo y atento en lo que le decíamos. De vez en cuando interrumpía para profundizar más o para hacer un comentario o dar orientaciones precisas, en el sentido de motivarnos a estar más cerca de los sacerdotes, cuidar mucho a los sacerdotes jóvenes.

¿Se han tomado medidas en los seminarios para prevenir abusos?
-- Card. Robles Ortega: Desde luego, pero estos temas fueron particularmente tratados con la Congregación para el Clero, porque ese es un tema específico. Aunque en último término es con el Papa porque es un equipo del Santo Padre.

Se registra un cambio de impostación ¿verdad?
-- Card. Robles Ortega: Exactamente, tolerancia cero y que nunca más vuelvan a suceder cosas de este tipo. Primero es la prevención, nos abocamos en ese esfuerzo por discernir si alguien tiene una tendencia o ha sido marcado por alguna experiencia, porque normalmente quien comente ese tipo de crímenes fueron antes víctimas en el seno de sus familias, o fuera del seminario, en el fondo traen un pasado. Entonces estamos, por así decir, afinando los criterios de discernimiento y si conocemos alguna problemática no podemos alentar un avance en el camino de la formación sacerdotal. Sino más bien desalentar y orientar hacia otro camino positivo. Estamos aplicando las directrices, las normas nuevas para que no se repita eso.

¿En su diócesis el problema del narcotráfico existe?
-- Card. Robles Ortega: Existe el tema del narcotráfico, la venta menuda, e incluso zonas de producción. No el clima de violencia que se registra en otros estados, aunque sí, hay algunos eventos aislados. Se vive todavía en un clima de normalidad pero el tema está activo.

¿Y sobre las migraciones?
-- Card. Robles Ortega: Es una zona de inmigración muy intensa y esto repercute en el tema de la familia, porque no emigra toda la familia, o lo hace el papá, o los hijos y esto ha sido causa de desintegración familiar.
Hay mucha gente que emigra, especialmente en la zona de Jalisco todos tienen un tío, un hermano o algún familiar en Estados Unidos. Y están además los inmigrantes que viene desde Centroamérica por las dos rutas: la del Pacífico y la del Golfo. Los que vienen por la ruta del Pacífico pasan por Guadalajara. Allí sí sentimos esa realidad y todas las parroquias que están a lo largo de la vía del tren están implementando acciones para darles un apoyo aunque mínimo, de alimentos, que puedan pasar dos días, de ropa, etc.