México: Nuevo llamamiento episcopal ante la criminalidad derivada del narcotráfico

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MÉXICO, lunes, 20 junio 2005 (ZENIT.org-El Observador).- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha vuelto a lanzar un llamado urgente a la sociedad para evitar que sigan creciendo los crímenes y la violencia derivados del narcotráfico.



Al hacer suyo el comunicado de los obispos de la Región Pastoral Noreste ( Zenit, 3 de junio de 2005), los prelados mexicanos, encabezados por monseñor Alonso García Treviño, obispo de Piedras Negras; monseñor Raúl Vera López, obispo de Saltillo y monseñor Alejo Zavala, obispo de Tlapa, subrayaron que la violencia y el narcotráfico vulneran, al menos, cuatro valores esenciales: la vida humana, la dignidad de la persona, el trabajo y la legalidad.

Por su parte, el obispo de Piedras Negras lanzó un llamado a los narcotraficantes --la mayoría jóvenes-- para que cambien de vida pues están provocando, dijo, un daño severo a la sociedad. Recordó que Dios está siempre dispuesto al perdón y que los que se dedican a este ilícito deben buscar la vida, no la muerte.

En los últimos meses, por «ajustes de cuentas», han sido asesinados más de 500 miembros de bandas diferntes, la mayor parte en los estados fronterizos entre México y Estados Unidos.

En tanto, el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, insistió en atacar las causas de la violencia y el narcotráfico, una de ellas, dijo, quizá la más importante «es la ausencia de Dios en la vida de tantas personas».

Loa estados fronterizos, como Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Sonora y Baja California han enfrentado guerras declaradas de cárteles de la droga que buscan consolidar sus posiciones de cara al mercado consumidor de droga más grande del mundo que es Estados Unidos.

En este sentido, monseñor Raúl Vera López recalcó, a nombre de la Iglesia católica, su convicción de que México es más grande que el narcotráfico y que las estructuras del país todavía no han sido rebasadas por el crimen organizado.

El obispo de Saltillo pidió medidas concretas que ayuden a eliminar el narcotráfico en México, tales como un combate más decidido a la desigualdad social, la creación de fuentes de trabajo dignas y bien remuneradas, mayor coordinación entre las policías del país y leyes más estrictas, pues «urge demostrarle a la sociedad que las autoridades, en verdad, quieren extirpar el narcotráfico».