México: Pobreza e indígenas; preocupaciones del Papa

«¡México necesita a sus indígenas y los indígenas necesitan a México!»

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 24 febrero 2004 (ZENIT.org).- La pobreza y la situación de los indígenas son las preocupaciones por la coyuntura social mexicana que Juan Pablo II confesó este martes.



«El doloroso y vasto problema de la pobreza, con sus graves consecuencias en el campo de la familia, la educación, la salud o la vivienda, es un desafío urgente para los gobernantes y responsables de la vida pública», explicó al dirigirse al nuevo embajador de la República ante la Santa Sede, Javier Moctezuma Barragán, subsecretario para Migración, Población y Asuntos Religiosos en los últimos cuatro años.

«Su erradicación requiere ciertamente medidas de carácter técnico y político, encaminadas a que las actividades económicas y productivas tengan en cuenta el bien común, y muy especialmente a los grupos más deprimidos», reconoció.

«Sin embargo, no hay que olvidar que todas esas medidas serán insuficientes si no están animadas por valores éticos auténticos», aclaró.

El Santo Padre animó por ello al gobierno y los responsables de la vida social mexicana a «fomentar la solidaridad entre todos, evitando males que se derivan de un sistema que pone el lucro por encima de las personas y las hace víctimas de injusticias».

«Un modelo de desarrollo que no afronte con decisión los desequilibrios sociales no puede prosperar en el futuro», afirmó el obispo de Roma.

La situación de los indígenas mexicanos, «relegados a veces al olvido», es otra de las preocupaciones que constantemente ha expuesto Juan Pablo II en sus históricas visitas a México.

«Es necesario apoyar hoy a los indígenas en sus legítimas aspiraciones, respetando y defendiendo los auténticos valores de cada grupo étnico», afirmó el Papa recordando las palabras que pronunció en el Santuario de Guadalupe el 31 de julio de 2002, durante su último viaje al país.

«¡México necesita a sus indígenas y los indígenas necesitan a México!», insistió.