México: Un sacerdote, pionero en defensa de los emigrantes

El padre Solalinde denuncia amenazas de las mafias contra su persona

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IXTEPEC, miércoles 9 de febrero de 2011 (ZENIT. orgEl Observador).- Este pequeño poblado del Estado de Oaxaca se ha convertido, gracias al albergue para indocumentados “Hermanos del camino” y la labor del padre Alejandro Solalinde Guerra, en un hito histórico de la defensa de los inmigrantes centroamericanos de viaje a través de México hacia Estados Unidos. 

Muchos de estos inmigrantes han sido secuestrados por bandas de narcotraficantes que los utilizan como carne de cañón ya para introducir droga a Estados Unidos, ya para que actúen bajo amenazas de muerte como sicarios en la lucha que mantienen los cárteles mexicanos por el control del trasiego y venta de droga.

Precisamente por esa violación constante a los derechos humanos es por lo que la voz del padre Solalinde Guerra se ha elevado, y tanto así que pesan sobre su integridad amenazas e intimidaciones.

El día de ayer, el Senado mexicano, a solicitud del gobierno federal y del gobierno del Estado de Oaxaca, el que se otorgue todas las medidas necesarias para salvaguardar la integridad física del padre Alejandro Solalinde, en una acción que se venía reclamando desde hacía bastante tiempo.

El padre Solalinde Guerra, además de haber fundado el albergue “Hermanos del camino” es coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana en la región pastoral del Pacífico Sur. 

Entre otras cuestiones, y dada la constante violación a los derechos humanos de los inmigrantes centroamericanos, como fue el asesinato de 72 de ellos en el Estado de Tamaulipas hace cuatro meses, ha promovido la creación de una fiscalía especial para migrantes, con la participación de la sociedad civil y la Iglesia católica.

Tan sólo en el año de 2010, la Procuraduría General de la República registró 214 casos de plagios masivos de inmigrantes, la mayor parte de ellos en la llamada “Ruta de la muerte” que va desde la frontera de México con Guatemala hasta la frontera de México con Estados Unidos, ruta que recorren los indocumentados de paso hacia Estados Unidos.  Las autoridades suponen que en la mayor parte de los secuestros masivos se encuentra el grupo delictivo de los “Zetas”.

En días pasados, el padre Solalinde Guerra había lamentado el que los gobiernos de México y de países de América Central estuvieran echándose, mutuamente, la culpa sobre el origen del problema, “en vez de aplicar medidas para poner un alto a los secuestros y extorsiones de la delincuencia”. 

Según el sacerdote católico, el gobierno mexicano no puede buscar solamente “limpiar la imagen del país”, sino que debe combatir los delitos, “pues no puede negar que éstos (los delitos) se cometen aquí”, en México.

Los migrantes que viajan en el tren conocido como La Bestia, son víctimas de abusos de todo tipo.  En los últimos años, se han multiplicado los secuestros con fines de extorsión. Los migrantes son atrapados y encerrados en casas de seguridad, y los delincuentes exigen a sus familiares en Estados Unidos que depositen dinero para liberarlos.