'Mi principal compromiso es impulsar la paz'

Declaraciones del nuevo nuncio en Israel, monseñor Lazzarotto

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ROMA, miércoles 22 agosto 2012 (ZENIT.org).- El nuevo nuncio en Israel y delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, el arzobispo Giuseppe Lazzarotto –nombrado hace unos días por Benedicto XVI– ha subrayado la importancia de que prevalezca el diálogo para lograr la paz.

En declaraciones a Radio Vaticano, monseñor Giuseppe Lazzarotto, que ya estuvo en Tierra Santa, puso de relieve su alegría y gratitud al papa, así como el anhelo de proseguir la misión de sus predecesores, precisamente, en la senda del diálogo y la paz.

El nuevo nuncio explicó que recibió el nombramiento “con gran emoción” y “por supuesto, con un profundo sentido de gratitud al santo padre por la confianza que me brinda. Para mí, volver a Jerusalén es regresar a casa, pues hace unos años tuve el gran honor de prestar servicio en Tierra Santa, aunque entonces no era nuncio. Ahora vuelvo con toda la responsabilidad del representante del santo padre. Soy consciente de que es un desafío importante. Pero es un reto que acepto con alegría, porque creo que es importante proseguir el trabajo que, en los últimos años, han llevado a cabo mis predecesores con gran esfuerzo y con gran generosidad. Yo seguiré las huellas de su trabajo y seguiré ofreciendo mi total contribución al diálogo y la paz”.

Monseñor Lazzarotto hizo hincapié en el actual trabajo en favor de la paz que se hace en Tierra Santa: “La esperanza es que prevalezca siempre la conciencia de que sólo a través del diálogo, caminando juntos, se puedan encontrar las soluciones justas y más apropiadas, para satisfacer esas aspiraciones que --estoy seguro– tienen tantas personas, diría, la gran mayoría. Hay tantos hombres y mujeres de buena voluntad, que viven en Tierra Santa y que se esfuerzan cada día, un paso tras otro, para que este camino hacia la paz quede abierto por fin para todos. Éste es mi mayor deseo, mi aspiración y mi esperanza”.

El nuevo nuncio recuerda su vivencia con la comunidad cristiana, pequeña pero importante y viva en Tierra Santa: “Cuando pienso en la comunidad en Tierra Santa, recuerdo tantos rostros de la gente que conocí, con quien tuve contactos de trabajo, de amistad fraterna, de oración. Pasé momentos muy intensos, cuando de 1982 a 1984, presté servicio en Jerusalén. Luego, también como nuncio en Irak y Jordania, tuve la oportunidad volver a Jerusalén. Los miembros de la comunidad cristiana viven a diario su compromiso, su testimonio de fe, de forma activa, a través de su compromiso cotidiano, de pequeños gestos de fraternidad, de comprensión, de diálogo y de amistad. Creo que éste es el camino necesario, que todos debemos recorrer para llegar a la gran aspiración, que tenemos ante todos nosotros: vivir juntos en concordia y fraternidad, para ser un testimonio vivo del Señor resucitado”.

En particular, ante lo que está sucediendo en Siria, la comunidad cristiana en la región tiene un papel importante, como puente para el diálogo. “Por supuesto, es un puente muy importante para el diálogo en esa tierra. Como representante pontificio será mi principal compromiso interpretar --precisamente como representante del santo padre– este compromiso, para ayudar a todos a su puesta en marcha y desarrollo”, concluyó.