Miedo de los cristianos en el tercer aniversario de los “pogroms” de Orissa

“En Orissa se necesitan más esfuerzos por la reconciliación”, según monseñor Barwa

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NUEVA DELHI, jueves 25 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- Tres años después de que más de cien cristianos murieran por la violencia de hindúes fundamentalistas en el estado indio de Orissa, los fieles continúan sufriendo vejaciones y las autoridades no les permiten reconstruir las iglesias dañadas en los ataques ni construir nuevas en las “colonias” cristianas nacidas tras la masacre.

El miércoles, jornada conmemorativa de esos pogroms, los cristianos de Orissa no se atrevieron a celebrar grandes reuniones para recordar a las víctimas y elevar la voz contra las injusticias que siguen sufriendo.

“Teníamos miedo de las represalias de los fundamentalistas hindúes que estaban concentrados para observar el aniversario de la muerte de su vidente Laxmananda Saraswati”, explicó a la agencia Ucanews la presidente de Mujeres de la arquidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar, Shibani Sing.

“Es triste que no estemos organizados; no pudimos recordar a nuestros muertos ni rendirles homenaje”, declaró el coordinador de la asociación de supervivientes, Bipra Charan Nayak. También el abogado católico Paul Pradhan señaló: “Nuestras voces son débiles por falta de solidaridad”.

El arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar, monseñor John Barwa, explicó que las cosas están volviendo a la normalidad en las ciudades pero en las áreas remotas continúan los incidentes de violencia.

Ataques

La tarde de este sábado 20 de agosto, por ejemplo, fue atacada la iglesia católica de Santa María en Pune, en la India occidental. Quemaron parcialmente el tabernáculo, pintaron grafitis sobre las pinturas religiosas y tiraron al suelo Biblias y otros libros religiosos.

El 21 de agosto, en el estado indio de Karnataka, por segundo domingo consecutivo, la celebración religiosa fue interrumpida y el pastor fue golpeado y arrestado bajo la falsa acusación de practicar conversiones forzadas.

Veinte activistas radicales hindúes atacaron al pastor Sangappa Hosamani Shadrak, de 28 años, mientras celebraba en la localidad de Rohi en casa de un fiel, donde los últimos años ha desarrollado regularmente sus servicios de oración dominical.

Los extremistas atacaron a la comunidad de fieles, profanaron el pan y el vino que estaban utilizando para la celebración y pegaron al pastor, que perdió un diente y resultó gravemente herido en la cara. Además, los atacantes le trasladaron después a otra localidad, Latte, y le ataron a un árbol.

Más tarde los extremistas llamaron a la policía, que arrestó al pastor y a algunos fieles. Los intentos del GCIC de lograr su liberación no han tenido éxito y Shadrak fue llevado a la cárcel de Jamkotai bajo acusaciones no especificadas.

Prohibido construir iglesias

En ese distrito de Kandhamal, el Gobierno local ha enviado una carta al párroco de la iglesia católica de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en Mondasoro exigiendo el bloqueo inmediato de los trabajos de reconstrucción de una capilla en la localidad de Padunbadi alegando que el suelo es propiedad del estado.

Hace unos días, el Gobierno detuvo la construcción de otra iglesia católica en Nadagiri, donde muchas familias cristianas han sido reubicadas después de que sus hogares fueran ocupados por extremistas hindúes.

Además, en el distrito, algunos grupos han continuado creando problemas, bloqueando la llegada de materiales de construcción para las casas y las iglesias cristianas.

El Global Council of Indian Christians (GCIC) ha enviado una carta abierta al Primer Ministro, Shree Naveen Patnakiji, pidiendo la revocación de esas ordenanzas contrarias a la Constitución india y a la libertad religiosa, según AsiaNews.

El presidente del GCIC, Sajan K. George, puso en duda la existencia de libertad religiosa en en estados como Karnataka, Orissa y Gujarat; “ésta es una mancha sobre la India laica”, declaró.

El GCIC está muy preocupado por la nueva campaña del Vishwa Hindu Parishad (VHP), grupo extremista y militante hindú que se ha mostrado contrario a un proyecto de ley para prevenir la violencia interreligiosa.

La entidad considera que la amenaza del extremismo político contra los cristianos es un problema que no sólo afecta a Orissa, sino a toda la India.

“Debe hacerse mucho más”

El arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar destacó que “debemos trabajar por la paz manteniendo nuestro derecho a estar aquí”, sobre todo en el distrito de Kandhamal, el más afectado, donde hace tres años los ataques afectaron a casi 300 pueblos provocaron más de 70 muertos.

Al menos 25.000 personas huyeron para escapar de la violencia que estalló cuando, el 23 de agosto de 2008, fue asesinado el activista político Swami Laxmanananda Saraswati.

Entre agosto y septiembre de aquel año, más de 170 iglesias y capillas fueron atacadas, además de otros 100 puntos de mira en los ataques de la Navidad de 2007 en el distrito de Kandhamal, que obligaron a 3.000 personas a abandonar sus hogares.

“En los últimos tres años se han dado varios pasos en el camino de la reconstrucción y del diálogo”, explicó el arzobispo a la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada, “pero hay personas que todavía tienen miedo; se han hecho progresos hacia la paz y la justicia, pero debe hacerse mucho más”.
“Necesitamos paz y tranquilidad, basta de violencia, basta de homicidios –añadió-. Los fieles cristianos tienen derecho a estar en Kandhamal; están creciendo en la fe”.
“Hemos obtenido justicia por lo que ocurrió en Kandhamal, pero estamos un poco desanimados”, reconoció. “Los funcionarios de bajo nivel nos obstaculizan, pero los de alto nivel están realizando su mejor esfuerzo”, dijo, aunque las “bonitas palabras sobre la necesidad de justicia no se traducen siempre en acciones”.

La mayor parte de las personas desplazadas entre 2007 y 2008 ha vuelto a Kandhamal, sobre todo gracias a la construcción de más de 3.700 hogares, que deben convertirse en 4.000 a finales de año.

El arzobispo agradeció a Ayuda a la Iglesia Necesitada su ayuda para reconstruir las iglesias dañadas o destruidas por la violencia anticristiana. “La mayor parte de las parroquias de Kandhamal han sido restauradas o reconstruidas, pero no así muchas pequeñas iglesias y capillas de campo”.

La entidad también proporcionó 30.000 euros para la asistencia psicológica a las víctimas de las atrocidades cuyo triste aniversario se celebró ayer.