Miles en la misa de inicio de pontificado de Francisco. 'El verdadero poder es el servicio'

En un jeep entre la multitud. Besa a una persona con minusvalía. Pide a los 'Herodes' no tramar planes de muerte

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1899 hits

Aproximadamente 200.000 fieles participaron en la misa de inicio de pontificado del papa Francisco, además de representaciones y de al menos 132 países, entre los cuales decenas de presidentes, jefes de Estados y seis soberanos reinantes.

Después de varios días de lluvia, frío y hasta granizo, la mañana de hoy martes ha sido un paréntesis soleado que ha permitido la ceremonia, después de lo cual se reanudó el mal tiempo.

Francisco salió poco antes de la misa, como había sido anunciado para saludar a la gente. La sorpresa fue que lo hizo en un jeep blanco abierto, sonriente y con el hábito talar blanco, de manera que pudo saludar muy de cerca a todos los presentes en la plaza de San Pedro.

En medio a la multitud casi en delirio vio a un hombre con minusvalía, sostenido en brazos por un joven acompañante que algunos medios dicen que es franciscano. Hizo detener el jeep, descendió: y quiso besarlo, acariciarlo, en un saludo que no era de circunstancia, y que indicaba el respeto por la vida en cualquier circunstancia o condición.

En ese gesto dio la clave de su pontificado, que después explicó en la homilía: “El verdadero poder es el servicio”, a favor de todos y especialmente de los más necesitados.

La ceremonia de 'inicio del ministerio del obispo de Roma', comenzó a los pies de la tumba del apóstol San Pedro, debajo del altar central de la basílica. Allí papa Francisco bajó acompañado por los patriarcas y jefes de las iglesias orientales católicas, cuatro de los cuales cardenales, quienes tomaron los símbolos que el pontífice recibió durante la misa: el anillo del Pescador y el palio y el evangeliario. Y se dirigieron hacia el exterior de la basílica mientras el coro entonaba las letanías Laudes Reges que piden la ayuda de los tantos papas santos. El cortejo salió a una plaza en dónde la multitud les esperaba con gran entusiasmo, agitando cientos de banderas, muchas de las cuales de países latinoamericanos y del de país origen del papa Bergoglio.

El cardenal protodiácono, Jean Louis Touran, el mismo que anunció el habemus papam, le dio al santo padre el palio, la vestimenta de lana blanca con cruces rojas, el mismo que usaba Benedicto XVI. El anillo del Pescador, de plata dorada se lo entregó el cardenal decano, Angelo Sodano.

Y seis cardenales pronunciaron el “Tu es Petrus” mientras se inclinaban ante el papa en acto de obediencia en nombre del Colegio de Cardenales.

Los miles de presentes que estaban en la plaza y en vía de la Conciliazione, siguieron todo también gracias a las pantallas gigantes, allí que según la tradición era el circo de Nerón, lugar del martirio de san Pedro.

A partir de ese momento, concluidos los ritos de inicio del pontificado, el papa Francisco celebró la misa, menos larga de lo habitual sin ser por ello menos solemne, en honor a san José, el santo que se festeja este 19 de marzo.

Concelebraron todos los cardenales que están en Roma, los patriarcas y arzobispos orientales no cardenales, el secretario del Colegio de Cardenales y los generales de los Franciscanos y de los Jesuitas.

En su homilía Francisco le agradece su labor a Benedicto XVI y la plaza rompe en aplausos. Habla del servicio a los demás, de San José que sabe escuchar a Dios y por ello tomar las decisiones más sabias. Y sobre el centro de nuestra vocación cristiana, que es Cristo. Invita a dare antención en nuestra vida, para poder cuidar a los otros, y para cuidar a la creación. Y pide que no haya más "Herodes" que traman planes de muerte.

Unos 500 sacerdotes distribuyen la comunión entre los miles de fieles. El papa bendice y le pide a la multitud: “Recen por mi”.

Después, ya sin los paramentos, adentro de la basílica, saludó a los jefes de estado y de gobierno que fueron a visitarle.