Millones de personas peregrinaron a Guadalupe este fin de semana

Una de las muestras de amor a la Virgen más multitudinarias del mundo

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MÉXICO, lunes 13 de diciembre de 2010 (ZENIT.org - El Observador).  Poco más de 6 millones de peregrinos se dieron cita entre el pasado viernes y ayer domingo en la cita anual del pueblo mexicano con la Patrona de América, la "morenita del Tepeyac", Santa María de Guadalupe.

Sin importar el frío ni las aglomeraciones, peregrinos de todo el país llegaron hasta la Basílica de Guadalupe en una de las muestras de amor a la Virgen más impresionantes de todo el orbe católico.  La Basílica recibe, anualmente, un promedio de 22 millones de personas que se van a postrar ante la Guadalupana, quien le dijo al indígena san Juan Diego --y con él a todos los indígenas del Nuevo Mundo-- que no tuviera miedo pues, "¿No estoy yo aquí que tengo el honor de ser tu Madre?"

La celebración de Santa María de Guadalupe se repite en todos y cada uno de los santuarios que la Patrona de México y de América tiene en el país azteca y en diversas partes del mundo, como pueden ser Guatemala, Nueva York o Roma. 

La celebración, por ejemplo, en el segundo santuario más importante dedicado a Guadalupe en México, el templo de La Congregación en Querétaro, contempló misas cada hora, desde las 5 de la mañana hasta las 9 de la noche ayer domingo.  En todas el santuario lució abarrotado.

Lejos de extinguirse, la pasión de los mexicanos por la Virgen de Guadalupe va en aumento.  Este año coincide con la presentación del documental 1531, la historia que aún no termina (Mediaquest, 2010), en el que se narra el contexto y la importancia para la evangelización de América que tuvieron las apariciones de la Virgen a Juan Diego Cuauhtlatoatzin entre el 9 y el 12 de diciembre de 2010. 

También, ha salido al mercado el libro Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de la Civilización del Amor (Grijalbo, 2010), escrito por el postulador de la causa de Juan Diego, monseñor Eduardo Chávez y por Carl Anderson, caballero supremo de los Caballeros de Colón.

Este domingo, se calcula que ingresaron a la Basílica de Guadalupe un promedio de 95 mil peregrinos cada hora, contentándose con pasar tan sólo unos segundos por debajo de la tilma milagrosa donde hace 479 años quedó estampada la imagen de la Virgen, cuando el primer obispo de la ciudad de México, el franciscano Fary Juan de Zumárraga pidió al indígena una señal de que lo que decía de la Virgen era verdad. 

Los indígenas de México daban a las flores el significado de ser portadoras de la verdad, por ello, no obstante fuese el solsticio de diciembre y el cerro del Tepeyac se encontraba helado y cuajado de cardos, la Virgen le dijo a Juan Diego que recogiera rosas y se las llevara al obispo envueltas en su larga tilma, que era la vestimenta con la cual se cubrían los indígenas en invierno.

Por ello, la orfrenda o regalo que más llevaron los mexicanos a los pies de la Virgen en la Basílica, han sido las flores, obsequio típico de los mexicanos en los "cumpleaños".  De hecho, varios artistas destacados se dan cita cada 11 de diciembre por la noche, 12 en la madrugada, para cantarle "las mañanitas" a la Virgen, que es el canto típico mexicano en las celebraciones de los cumpleaños de la gente.  Por lo menos 95 por ciento del pueblo de México se declara profundamente guadalupano.

La imagen de la Virgen en el tosco sayal de Juan Diego ha sido explorada por científicos de todas las ramas del saber humano, llegando a la conclusión que no puede hablarse más que de un milagro, justamente como el de la Sabana Santa de Turín. 

Por ello, ayer 12 de diciembre, se llevó a cabo, en Turín, la entronización de una réplica de la Virgen de Guadalupe y el hermanamiento de ambas ciudades, poseedoras de las imágenes más bellas de la historia de la cristiandad, la de Jesucristo en el sepulcro y la de su Madre, en la advocación de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac.

El retorno de miles de peregrinos a sus lugares de origen comenzó ayer por la noche y se extenderá todo el día de hoy, aunque las peregrinaciones no cesarán en todo lo que resta del año.  La "casita" que mandó construir la Virgen en el lugar de las apariciones es, hoy mismo, el santuario religioso más visitado del mundo.

Por Jaime Septién