Ministro de Justicia israelí: Todavía es posible alcanzar un acuerdo de paz

Entrevista con Yossi Beilin, arquitecto de los tratados de Oslo

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JERUSALEN, 8 dic 2000 (ZENIT.org-FIDES).- Aunque la situación actual no parezca dejar espacio al optimismo, palestinos e israelíes tienen más elementos que nunca para alcanzar un acuerdo duradero de paz. Esta es la opinión de Yossi Beilin, ministro de Justicia del gobierno de Ehud Barak, uno de los más rabiosos promotores del proceso de paz entre Israel y los palestinos.



Beilin, 52 años, periodista y miembro del Partido Laborista, es el reconocido arquitecto de los acuerdos de Oslo, que abrieron el camino al reconocimiento recíproco entre Israel y Palestina. De regreso de un viaje a Washington, a donde viajó para tratar de superar la crisis en Israel y en los Territorios Ocupados, Beilin ha aceptado responder a estas preguntas de la agencia vaticana «Fides».

--Sr. Beilin, observando la situación crítica de hoy (violencias, perspectivas de elecciones en Israel, debilidad del liderazgo en Estados Unidos), ¿qué ha sucedido con los acuerdos de Oslo?

-- Yossi Beilin: Oslo era un acuerdo provisional, concluido el 4 de mayo de 1999. Después tuvieron lugar los acuerdos de Wye y los de Sharm el Sheik. No debemos ampliar los acuerdos de Oslo de manera forzada. Lo más importante de Oslo era el reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP y el estar dispuestos a devolver a los palestinos Gaza y Jericó antes de las elecciones de la Autoridad Palestina. Oslo se convirtió en un símbolo y sería un error pensar en su prolongación. Al contrario, necesitamos --y estaba previsto en Oslo-- un acuerdo permanente. En este sentido, estamos con retraso. Este acuerdo permanente debería afrontar los temas más importantes ya citados en Oslo (las fronteras, la seguridad, los refugiados, Jerusalén).

--Recientemente, el fiscal general Michael Ben Yair, en un artículo publicado por «Haaretz», ha pedido a Israel que retire sus tropas unilateralmente hasta conformar las fronteras existentes en 1967 y el reconocimiento de la independencia palestina de los Territorios Ocupados y de Jerusalén Este. ¿Qué piensa de esta propuesta?

--Yossi Beilin: Si estamos hablando de negociaciones, es equivocado hablar de gestos unilaterales, de retiro unilateral de parte de Israel, o de una declaración unilateral del Estado palestino. Quisiera que las decisiones fueran tomadas dentro de una negociación. No estoy de acuerdo con los gestos unilaterales, ya sea la anexión de territorios o el retiro de un territorio. A pesar de la Intifada tenemos la posibilidad de relacionarnos entre nosotros, de poder hablar, encontrarnos, negociar. No es como sucedía con Hizbulah (el «Partido de Dios»), con el que era imposible negociar, motivo por el cual hemos tenido que retirarnos del Líbano, donde no teníamos reivindicaciones. Pero con los palestinos es diferente. Ante todo, Israel reivindica parte de los Territorios Ocupados. En segundo lugar, podemos negociar. ¿Por qué tendríamos que retirarnos unilateralmente?

--Sin embargo, parece que el diálogo está estancado…

--Yossi Beilin: En todo caso, un gesto unilateral sería un error. Hasta el día de hoy tenemos en Israel uno de los gobiernos más moderados; nuestras exigencias son justificadas y no excesivas: un diálogo bilateral sería lo mejor. Esta es la única posibilidad.

--Y sin embargo, los palestinos se sienten irritados: desde los acuerdos de Oslo en adelante, los asentamientos israelíes han aumentado, es más, desde 1993 hasta hoy se han multiplicado por dos. A ellos les parece que no han ganado nada con la negociación…

--Yossi Beilin: Creo que esto no es justo: ante todo, han recibido un reconocimiento internacional. El hecho de que los palestinos, y Yasser Arafat en particular, sean hoy tan bien recibidos en América, ha sido para ellos un resultado diplomático enorme. Durante muchos años, Arafat era considerado en Estados Unidos como el jefe de un grupo terrorista y no un Jefe de Estado. Oslo abrió la puerta de Occidente y especialmente la de Estados Unidos a la OLP y a Arafat. Es verdad también que Oslo abrió a Israel la puerta de los países árabes --y esto ha sido un beneficio recíproco--. Nosotros hemos podido ir a Túnez, Marruecos, al Golfo..., ellos han podido ir Estados Unidos.

A continuación, hay que tener en cuenta el apoyo que han ofrecido otros países: miles de millones de dólares se han invertido en los territorios palestinos. Cuando en 1994 Arafat volvió a los Territorios Ocupados, pasó de ser un simple líder en el exilio al líder en el terreno. Nadie puede decir que esto es insignificante. Pienso que lo que han creado los palestinos, aunque todavía no esté completado y no es aún un Estado, es algo muy cercano a un Estado. Y esto nunca había sucedido antes. Hace meses se habría podido llegar a un acuerdo que les habría llevado a la proclamación del Estado palestino, el retorno a las fronteras de 1967, una solución para los refugiados, una capital propia… En Camp David, los palestinos estuvieron verdaderamente cerca del nacimiento de un Estado. Pero dejaron que se les escapara la ocasión. Yo espero que sea posible aún retornar a este acuerdo y a estas perspectivas. En estos momentos no podemos limitarnos a intercambiarnos acusaciones, sino que tenemos que regresar a las negociaciones.

--¿Y en lo que se refiere a los asentamientos de colonos israelíes?

--Yossi Beilin: En Oslo no nos pusimos de acuerdo sobre el tema de la congelación de los asentamientos. No se han construido nuevas instalaciones, pero es verdad también que los colonos están ahí y tienen hijos, por lo cual necesitan más escuelas, más casas. Este es el motivo que explica el aumento de las instalaciones. Una vez que dispongamos de un acuerdo, éste incluirá también la cuestión de los colonos, pudiendo concluirse así una controversia que nos ha herido durante muchos años.

--¿Cuáles son las quejas de Israel sobre el modo en que se han llevado las relaciones con los palestinos?

--Yossi Beilin: La Intifada que dura ya desde hace dos meses no nos deja tranquilos y obviamente no nos ayuda a confiar en los palestinos. Estábamos de acuerdo en que toda disputa se habría afrontado a través de negociaciones y no con la fuerza. Ahora, la policía palestina ha comenzado a usar la fuerza. Arafat ha abierto las cárceles liberando a todos los prisioneros de Hamas... Esto no estimula la confianza de Israel en los palestinos Y, desde el punto de vista de los palestinos, lo que ha sucedido no les lleva a estimarnos más.

--¿No tiene nada que decir sobre el recurso a la violencia por parte de israel?

--Yossi Beilin: Israel no se levantó de la cama de buenas a primeras de hace dos meses para disparar a los palestinos… Se dieron patrullas mixtas en las que los palestinos comenzaron a disparar a israelíes. Es verdad que por una parte los palestinos no disponen de armas sofisticadas como las nuestras --en buena parte se trata de muchachos muy jóvenes con piedras o pistolas--; mientras que en la otra parte tenemos el ejército más potente del Oriente Medio. Es verdad: nosotros somos más fuertes que los palestinos y no hay una relación simétrica. Pero pienso que eso ya lo sabían. Creo también que han comprendido que en caso de que haya nuevos enfrentamientos serán los palestinos los más perjudicados. Nosotros no queremos continuar con esto. Si ellos dejan de disparar, Israel lo hará también. La pregunta es, por tanto, ¿por qué no acaban de una vez? ¿Por qué no se calman a pesar del acuerdo de Sharm El Sheik, y de las promesas de Arafat? Es una pregunta que por desgracia no tiene una auténtica respuesta.

--¿Qué pasos deben dar ambas partes para detener la violencia y volver a construir la convivencia?

--Yossi Beilin: Es necesario que ambas partes den los tres pasos comprendidos en los acuerdos de Sharm El Sheik: en primer lugar, disminuir significativamente el nivel de la violencia; en segundo lugar, permitir que se realice la inspección que debería investigar las causas de la violencia; y, en tercer lugar, continuar con las negociaciones de paz en las próximas semanas. Tenemos todavía a Bill Clinton como presidente de Estados Unidos, que sigue interesado en invertir tiempo y en ayudarnos a las dos partes. Y, dado que los dos confiamos en Clinton, es posible hacer la paz. Sería una locura el querer continuar con la situación actual durante largo tiempo.

--La semana pasada, Ud. visitó a Clinton. ¿Qué impresión le dio?

--Yossi Beilin: Pienso que los americanos están sumamente dispuestos a ayudarnos a las dos partes. Tuve una apasionada discusión con Clinton. Él se comprometió a continuar con la ayuda y a dar tiempo a ambas partes. Oriente Medio ocupa el nivel más alto en sus prioridades internacionales. No estoy diciendo que va a venir aquí en los dos próximos meses para resolver los problemas, pero considero que la única superpotencia del mundo está dispuesta a invertir mucho en la paz en Oriente Medio. Y sería bueno que Israel y los palestinos no perdieran esta oportunidad.

--En su opinión. ¿qué es lo que sigue retrasando el proceso de paz?

--Yossi Beilin: No he comprendido muy bien cuál fue la chispa que desencadenó los nuevos episodios de violencia, por lo que no sé qué e lo que puede detenerlos. Pero lo que sé es que en ambas partes hay muchísimas personas que se dan cuenta qué sería una locura continuar así. Estábamos tan cercanos a un acuerdo, los Estados Unidos están dispuestos a ayudarnos... Sería una verdadera lástima si no aprovechamos esta situación para elaborar un acuerdo permanente o, al menos, un acuerdo parcial, en el que algunos problemas sean resueltos de modo definitivo y otros parcialmente.

--Usted firmó en 1993 el Acuerdo Fundamental con la Santa Sede y el Estado de Israel. ¿Cómo son las relaciones entre la Santa Sede y el Estado de Israel?

--Yossi Beilin: La relación con la Santa Sede ha sido un éxito. Pienso que las negociaciones fueron positivas; ahora nos preparamos para aprobar los acuerdos financieros, entre otros. Gracias a la Santa Sede, al Papa y a esta negociación ha cambiado la percepción de la relación entre judaísmo y el cristianismo. Ciertamente, el acuerdo es un acuerdo político entre dos Estados, pero nadie puede ignorar las implicaciones positivas que el acuerdo ha tenido para todas las Iglesias cristianas en el mundo. Es algo irreversible; hemos cambiado el estilo de una relación que duraba miles de años. Y hoy tenemos un embajador israelí en el Vaticano y un embajador del Vaticano en Israel. Hace dos meses tuve un encuentro con el Papa: puedo decir que esta relación es buen resultado para Israel. Y espero que lo sea también para la Santa Sede.