Ministro general de los Frailes Menores y la santidad en tiempos de globalización

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ASÍS, 19 junio 2003 (ZENIT.org).- La fidelidad a la forma de vida de la Orden de los Frailes Menores (franciscanos), sintetizada en oración, contemplación, fraternidad, pobreza y evangelización, es la respuesta a la llamada a la santidad que les dirigió Juan Pablo II el lunes pasado.



Así lo expresó el nuevo superior general, el padre José Rodríguez Carballo, ante los micrófonos de Radio Vaticana, explicando los desafíos y prioridades que enfrenta la Orden, analizados por el 185º capítulo general.

«Creo que en la medida en que seamos fieles a cuanto hemos prometido en la profesión religiosa, en la misma medida atenderemos la invitación del Santo Padre y responderemos a esta exigencia fundamental de la vida franciscana y de la vida cristiana: ser santos», afirmó el religioso.

Para llevar a cabo la tarea evangelizadora, el padre Carballo subrayó la necesidad de colaboración --«siendo instrumento de globalización»-- a fin de «compartir lo que somos y lo que tenemos».

«Precisamente nuestras presencias misioneras tienden a crear esta globalización fraterna, respetando las diferencias, sin excluir a nadie», explicó.

El nuevo ministro general subrayó también el papel de los franciscanos «en esta sociedad, dan fuertemente dividida y violenta»: «testimoniar que es posible ser hermanos y vivir como amigos en las diferencias».

En este contexto, aludió a Tierra Santa (los franciscanos son los custodios de los Santos Lugares), cuya esperanza de paz «pasa necesariamente por el empeño de todas las partes en conflicto por el diálogo, la escucha y el respeto hacia el otro».

«Además --añadió--, no debemos olvidar que jamás podemos utilizar el nombre de Dios para luchar contra los demás. Nuestro Dios, como dice el Evangelio, hace salir el sol sobre unos y otros».