Misionera laica, «Mujer del año» en Italia

Chiara Castellani, médico en la República Democrática del Congo

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ROMA, 7 diciembre 2001 (ZENIT.org).- Chiara Castellani, ginecóloga, misionera laica en un hospital del Congo es la nueva «Mujer del Año 2001» en Italia.



El premio promovido por el Consejo regional del Valle de Aosta (Italia), bajo el alto patronato del presidente de la República de Italia y del Parlamento Europeo, fue anunciado la semana pasada en Saint-Vincent (Aosta).

La vencedora ha sido seleccionada entre 22 candidatas propuestas por varios organismos sobre el tema «El compromiso contra toda forma de esclavitud».

El jurado internacional, presidido por la princesa Maria Gabriela de Savoya, justificó el premio a la señora Castellani en reconocimiento a «su compromiso médico en las fronteras del mundo, que la ha llevado a trabajar entre las adversidades contra un aberrante sistema de degradación de la mujer».

«A los siete años decidí ser médico para ayudar a los pobres», revela la premiada en declaraciones a Zenit. Se licenció muy joven en la Universidad Católica de Roma. A los 27 años se fue a Nicaragua donde estuvo siete años. En 1989 regresó para trabajar en Naciones Unidas. Renuncia al puesto porque su lugar «está con la gente sencilla».

En el Congo encuentra el sufrimiento en primera persona: un accidente de carretera le deja sin el brazo derecho. Una prueba durísima, pero la experiencia la ayuda a no darse por vencida. Aprende a escribir con la mano izquierda, a usar una prótesis, a hacerse ayudar en su trabajo de ginecóloga por las enfermeras.

Hoy Chiara tiene 45 años y trabaja para la Asociación Italiana Amigos de Raoul Follereau en Kimbau, en la República Democrática del Congo. En un país devastado por la guerra, en un hospital donde falta el agua, donde los niños prematuros son envueltos en mantas que hacen de incubadora. Donde morir de malaria o de diarrea forma parte de la vida cotidiana.

En Kimbau es responsable de los servicios sanitarios de base, única médico en un territorio más grande que Bélgica. Como misionera laica está incardinada en la diócesis de Kenge, donde realiza su labor de evangelización.

Chiara explica que su entrega para anunciar el amor de Dios a cada una de las personas que encuentra no sólo pasa por el cariño en curar sus dolencias, sino también por la denuncia de las injusticias de que son víctimas.

La guerra que devasta el Congo, explica, «tiene móviles sólo económicos»; de hecho «la gente no quiere la guerra».

«Donde hay guerra --afirma--, no hay presupuesto para la sanidad». Y quien es pobre «ve sistemáticamente lesionado su derecho a la salud».