“Mística y profecía”, plenaria de la Unión de Superioras Generales

En Roma, se reúnen 900 religiosas de 75 países

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OMA, miércoles, 5 mayo 2010 (ZENIT.org).- Evangelizar con el objetivo de iluminar de luz profética las tinieblas de hoy. Es este el compromiso que está en el centro de la asamblea plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), que se celebra del 7 al 11 de mayo en Roma.

El encuentro, en el que participan 900 superioras generales procedentes de 75 países, tiene como tema: “Que bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche”, inspirado en una poesía de San Juan de la Cruz.

Con motivo de la presentación de la plenaria, este miércoles en la sede de Radio Vaticano, sor Amelia Kawaji, superiora general de las Mercedarias Misioneras de Berriz, explicó que la UISG es un organismo eclesial de derecho pontificio, erigido en 1965, que representa a 1.900 congregaciones de derecho diocesano y pontificio, que cuentan con un total de más de 750.000 religiosas en todo el mundo.

Presentando el tema de la asamblea, según informa el diario vaticano L'Osservatore Romano, la presidenta, sor Maureen Cusick, superiora general de las Religiosas de Nuestra Señora de Sión, señaló que “estos son tiempos oscuros. Sentimos decir que la oscuridad está cubriendo la tierra. Los terremotos destruyen miles de vidas y de casas, la ceniza volcánica oscurece los cielos, el petróleo contamina los mares...”.

“Debemos afrontar los símbolos de lo negativo –añadió--: la crisis económica deprime a los pueblos, el terrorismo desafía a nuestras sociedades. Peor aún, hemos escuchado los sucesos de los abusos cometidos dentro de nuestra Iglesia: abusos de niños, de jóvenes, de adultos vulnerables; abusos que vienen de un poder entendido en sentido clerical”.

Las religiosas, añadió sor Cusik, no quieren faltar a su papel profético en la historia, para “anunciar una visión del mundo basada en el Evangelio, en un mensaje de misericordia y compasión. Nos tomamos en serio nuestro papel profético en la Iglesia como mujeres consagradas, para llevar la Palabra de Dios a quienes se encuentran en los márgenes de la sociedad y también en los márgenes de la Iglesia”.

Traducido del italiano por Nieves San Martín