Monseñor Aguiar: "Ha llegado el momento del salto cualitativo"

El obispo de Tlalnepantla, México, resumió los trabajos del Sínodo a los periodistas

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Por H. Sergio Mora

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 5 octubre 2012 (ZENIT.org).- Si se sigue haciendo solamente lo mismo de siempre no seremos fieles al mandato de Cristo, los sacerdotes deben superar un estatus de confort y no basta una pastoral de conservación. En la transmisión de la fe las mujeres han tenido un rol fundamental, y es necesario reforzar la propia identidad evitando irenismos, lo que será además un antídoto a las sectas. Y armonizar movimientos y parroquias para potenciar la evangelización, así como la formación en los seminarios. “Ha llegado el momento del salto cualitativo”.

Estos fueron los puntos principales expuestos en una rueda de prensa por el padre sinodal, monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, presidente de la Conferencia Episcopal, y del Consejo Episcopal Latino Americano.

¿El mensaje y resultado de la V Conferencia celebrada con el Benedicto XVI en Aparecida? No ha sido por generación espontánea, sino un fruto generado por el Concilio Vaticano II. Y el dinamismo pastoral Aparecida nace por haber entendido tres factores: el cambio de época, con una generación de transición que no encuentra su estructura social definitiva; una conversión no sólo personal sino pastoral que consiste en creer en el mensaje de Cristo y que ha marcado un camino para realizar el proyecto de la Creación. Porque se cree que la Iglesia es la depositaria de la tradición de ese buen anuncio. De que “El mal no puede tanto” como dijo Benedicto XVI en su reciente viaje a León.

Y porque se busca una misión continental: tenemos que misionar, no individualmente sino en efectiva comunión eclesial. No de uno u otro sacerdote o movimiento, sino realizada en conjunto y en cuya cabeza está el papa y para las Iglesias particulares están los obispos.

Para lograr la Misión Continental, el arzobispo mexicano recordó que es necesario “salir del gris del pragmantismo y de la burocracia” y que en Aparecida hubo conciencia que “si seguimos haciendo solamente lo mismo de siempre no seremos fieles al mandato de Cristo. O sea hay que hacer más”.

“En concreto significa para los sacerdotes salir más allá de su confort. Pues los sacerdotes en cuanto ministros de una parroquia tienen garantizado el estado de bienestar. Si yo estoy bien, y estoy haciendo las cosas ¿qué más busco en la vida?”. Y justamente en Aparecida “se reivindica que no basta la pastoral de conservación”.

Respondiendo a las preguntas de los periodistas, su excelencia subrayó la misión de las mujeres de América Latina en la Iglesia, que ellas dan vida a la comunidad, como lo han indicado diversas intervenciones durante el sínodo.

Añadió que una reciente encuesta sobre la transmisión de la fe en América Latina y el Caribe ha registrado que el 95% ha sido a través de la familia y la madre o sea la mujer. Resaltó también el rol femenino en el campo de la caridad, de la asistencia social y de la promoción de los más necesitados, para no hablar de los catequistas, cuyo 90% son mujeres.

Sobre la parroquia, monseñor Aguiar la consideró eficaz como oferta de servicio religioso, si bien es necesario entender su función de manera más amplia. “La migración --dijo- durante un siglo cambió las poblaciones de rurales a urbanas y la identidad, unidad cultural religiosa social de los países. “Las campanas de los pueblos bastaban, ahora a veces piden que no se toquen”. Entretanto las mutaciones más complejas, añadió, “son las culturales y de los ambientes sociales”.

Sobre el proselitismo de los nuevos cultos o movimientos sectarios, el arzobispo mexicano recordó que se contrarresta fortaleciendo la propia identidad católica y evitando una actitud irenista. En este sentido señaló un estudio realizado en el año 2000 de sociólogos de la Universidad Nacional de México en el cual preveían para 2010 que los católicos serían el 60% y para el 2050, menos del 40%. “A pesar del tsunami de la laicización hoy somos el 83% en el 2012”, indicó.

Armonizar el trabajo entre parroquia y movimientos. Por ello, monseñor Aguiar solicitó una planeación conjunta. Indicó que si un movimiento va a las puertas de la parroquia este crece y hace crecer a la misma. Sin olvidar que los movimientos --añadió el prelado- tienen la experiencia de mucho camino recorrido. Y el tercer paso es sumar fuerzas en torno a ciertos eventos.

En ese sentido recordó cómo se especuló que el viaje de Benedicto XVI a México no iba a tener la respuesta que tuvo Juan Pablo II. Que una encuesta registró que antes del viaje de Benedicto XVI el 17% de la población se dijo identificada con él, y que después del mismo, gracias también a la sinergia de las comisiones varias, se registró el 86% de identificación.

¿Gracias a Aparecida América Latina está más adelante del sínodo por lo que se refiere a Nueva evangelización? Para su excelencia, se está registrando en Latinoamérica una acción esperanzadora si bien aún incipiente. Con muchos miles de agentes en la pastoral, en los que se ha crecido, “aunque es el momento de dar el salto cualitativo para acompañar a los laicos en dar al buena nueva”. Y para ello “este sínodo dará una luz muy grande”, es llevar el evangelio en todos los ámbitos quien es enfermero entre sus colegas, y así el abogado, político, empresario etc.

“Que el sínodo coincida con el Año de la Fe es una gracia”, consideró el prelado, que consideró necesario “volver a replantear nuestra fe, pues no es lo mismo creer en Dios olvidando lo que nos ha revelado Cristo”

Sobre las revindicaciones sociales existentes en Latinoamérica, recordó que es el continente en donde se registran mayores diferencias sociales, y que se ha considerado que más que insistir sobre eso aunque es necesario, Aparecida indica que la condición de discípulos, el ser comunidad de comunidades, crea una conciencia que irá resolviendo desde esta sensibilidad las estructuras injustas.

Sobre la experiencia pastoral en México, recordó que el 90% de la escuela pública es laica por lo que se ha implementado una catequesis parroquial, además de una escolarizada de seis años para atender a los niños en su formación, y se registra que cuando llegan al sexto año no se quieren ir lo que dio lugar al acompañamiento a los adolescentes.

Formación de sacerdotes y seminarios menores, un tema que se trató varias veces en las intervenciones del sínodo. “En ese campo hay todo un reto, porque cuando los seminarios tienen muchos años de camino y cuentan con una disciplina es más difícil ordenarlos”. Por ello añadió el arzobispo, “ha sido un gran esfuerzo reorientar la formación sacerdotal”, la cual “cada vez más trata de ser integral”.

Precisó que en el seminario van mejor los jóvenes que hacen el descubrimiento de su vocación desde una experiencia de Iglesia, especialmente si son líderes entre los adolescentes, pues llegan comprometidos y entusiasmados.

Y concluyó recordando que la misión continental quiere darle cauce a las iniciativas en la línea de acción social, pues allí se enriquece allí la vivencia cristiana”.