Monseñor Celli: Comunicar la cultura del encuentro y a Cristo en las periferias existenciales

Mensaje a la Asociación de Comunicadores Católicos de América Latina y Caribe reunidos en Asamblea

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 1130 hits

"Los medios de comunicación se han hecho imprescindibles. Estamos siendo testigos de grandes cambios, no sólo a nivel tecnológico y cultural, sino también en la historia de la Iglesia". Así lo afirma monseñor Claudio María Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales en su mensaje a los comunicadores reunidos en la Asamblea de asociados nacionales de la Organización Católica de Comunicadores de América Latina y el Caribe (OCCLAC) en la que elegirán a sus nuevos directivos para el periodo 2013-2017.

Monseñor Celli afirma que "por la Providencia ha sido elegido un papa del sur del mundo, y concretamente de un continente que está unido por los sufrimientos y esperanzas de sus pueblos, por sus grandes desafíos; y estigmatizado por las grandes desigualdades que se encarnan sobre todo en los pobres y en los que más sufren".

Recientemente el Cardenal Ouellet se dirigió a los obispos de América Latina con motivo de la elección del papa Francisco, planteando algunas preguntas que ahora monseñor Celli vuelve a proponer en esta ocasión a los comunicadores católicos. "Son preguntas que pueden ayudarnos a reflexionar sobre el significado de un Papa latinoamericano para nuestra misión de comunicadores católicos: ¿Qué significa para la “misión continental”, que el Papa Francisco lleva ciertamente en su corazón? ¿Qué significa para el discipulado en vuestras comunidades cristianas? ¿Qué significa para el bien de vuestros pueblos y naciones? ¿Qué significa para la solicitud apostólica universal de la Iglesia latinoamericana y su colaboración con el ministerio universal del Sucesor de Pedro, para irradiar el Evangelio hacia todos los confines de la tierra?"

Desde la reflexión que puede emerger de estas preguntas, monseñor Celli menciona dos características que pueden ayudar a impulsar la "Misión Permanente a la que hemos sido convocados en la Asamblea de Aparecida": comunicadores promotores de la Cultura del Encuentro y llamados a comunicar a Cristo en las periferias existenciales.

En relación a la cultura del encuentro, el presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales recuerda que "hoy en día, la barrera digital no es la única causa de incomunicación; en una sociedad siempre conectada, el ser humano, en tantas circunstancias, vive más aislado que nunca y encuentra gran dificultad en iniciar una verdadera comunicación interpersonal". Añade que el papa Francisco "nos propone instaurar y promover una cultura del encuentro con los demás, a partir de la fe que nace del encuentro personal con Jesús. Nuestros países en América Latina sufren la división económica y política que tantas veces separan a los hermanos y hermanas de este gran continente".

Haciendo referencia a las dificultades que la vocación comunicadora se encuentra debido a que en ocasiones se aprueban normas que atentan contra la libertad de expresión, de opinión, y de prensa, señala monseñor Celli que " nuestra postura cristiana será la de buscar todas las vías lícitas para denunciar estas situaciones de injusticia y promover la difusión de la verdad".

En el segundo punto de la reflexión, "llamados a comunicar a Cristo en las periferias existenciales" cita las palabras del papa en las que dice que "estamos llamados a “no encerrarnos en la soledad, en el desaliento, en el sentimiento de impotencia ante los problemas”. El Papa nos indica que encerrarnos es un peligro: “Nos encerramos en la parroquia, con los amigos, en el movimiento, con quienes pensamos las mismas cosas… pero ¿saben qué ocurre? Cuando la Iglesia se cierra, se enferma. Piensen en una habitación cerrada durante un año; cuando se entra huele a humedad, muchas cosas no marchan. Una Iglesia cerrada es lo mismo: es una Iglesia enferma. La Iglesia debe salir de sí misma. ¿Adónde? Hacia las periferias existenciales, cualesquiera que sean. Pero salir. Jesús nos dice: “Id por todo el mundo. Id. Predicad, Dad testimonio del Evangelio”

Explica monseñor Celli que "para todos los comunicadores católicos y, en especial, para aquellos que se encuentran en las periferias, tendremos que asumir y promover la Nueva Evangelización como un proceso integral del ser humano que ayuda a recuperar la dignidad de los hijos de Dios; buscando nuevas formas de comunicación para el desarrollo; y, como nos alienta el Papa Francisco, “sin encerrarnos”.

Para concluir la reflexión se detiene en dos tentaciones "el retroceder y el progresismo adolescente". Y explica que "una comunicación cristiana nace sobre todo del corazón que cree y ama a Cristo, y que hará que las actividades y los gestos comunicacionales sean efectivos y puedan suscitar fe, esperanza, entusiasmo y seguimiento del mismo Señor".

Recientemente, continúa monseñor Celli,  el papa Francisco se refirió al pasaje evangélico de Mateo (5, 17-19) en el que Jesús dice: “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir,  porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido”.  Por eso invita a reflexionar las palabras del santo padre que se pregunta: "¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en la transmisión de esta ley? Es la ley del Espíritu, la que nos hace libres. Sin embargo, se trata de una libertad que, en cierto sentido, nos da miedo. Porque se puede confundir con cualquier otra libertad humana. Y, luego, la ley del Espíritu nos lleva por el camino del discernimiento continuo para hacer la voluntad de Dios: también esto nos asusta un poco. Pero cuando nos asalta este miedo, corremos el riesgo de sucumbir a dos tentaciones. La primera es la de volver atrás porque no estamos seguros. Pero eso interrumpe el camino. Es la tentación del miedo a la libertad, del miedo al Espíritu Santo"

La segunda tentación es la del "progresismo adolescente". Explica monseñor Celli que "sin embargo, no se trata de auténtico progreso: es una cultura cambiante de la que no logramos desprendernos, y de la cual tomamos las leyes y los valores que más nos gustan, como hacen precisamente los adolescentes. Al final, el riesgo que se corre es el de resbalar, así como el coche patina en el hielo y se sale de la carretera".

Para finalizar, el presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones sociales pide "que los comunicadores católicos de América Latina y el Caribe seamos verdaderos testigos del Resucitado".