Monseñor Fisichella: La Iglesia debe aprender el lenguaje de los jóvenes

La libertad y la ciencia son dos valores dominantes, afirma

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MADRID, jueves 21 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Para evangelizar a los jóvenes, la Iglesia necesita comprender su cultura, en el que la libertad y la ciencia son valores dominantes, considera el arzobispo Rino Fisichella.

No se puede hablar de Cristo a los jóvenes, considera el presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, “sin hablar de la libertad, pues el joven de hoy la ha colocado en su cultura, pero la libertad tiene que estar siempre en relación con la verdad, pues es la Verdad la que produce la libertad”.

Al mismo tiempo, añade, “no se puede hablar de Dios a los jóvenes sin conocer la cultura de los jóvenes de hoy, que es la científica. La cultura de hoy, su contenido, está lleno de axiomas de ciencia”.

El prelado italiano compartió su análisis de la evangelización de los jóvenes al participar el 20 de julio en el Curso de Verano “Los jóvenes y la Iglesia católica” organizado por la Universidad Rey Juan Carlos.

Aclaró que la Iglesia está “a favor de la ciencia, pero ésta tiene que estar a favor de la humanidad, y nunca contra la humanidad”.

“Vendrá el tiempo en que la ciencia misma pida ayuda a la teología para conocer más ampliamente los ámbitos de la realidad, y poder dar respuesta al dolor, a la traición, a la muerte” en definitiva, “a las grandes preguntas, las preguntas de sentido”, aseguró monseñor Fisichella en una ponencia que tenía por título “Los jóvenes y Dios, los jóvenes y Jesucristo, los jóvenes y la vida eterna”.

Monseñor Fisichella destacó que “la interacción ciencia, vida personal y ética es necesaria, no se puede vivir sin ella”

Como ejemplo, Fisichella puso el caso del director del proyecto Genoma, Francis S. Collins, que se ha adentrado en el lenguaje de Dios, porque “la verdadera ciencia te pone a las puertas de lo trascendente”.

Monseñor Fisichella concluyó asegurando que “se puede ser católico y científico a la vez. Vivir el conocimiento científico no implica el ateísmo. Lo científico tiene sus límites, no puede afirmar la no existencia de Dios”.