Monseñor Kasonde: "Somos felices en medio de la miseria"

Ser obispo en una diócesis que vive en situación de pobreza extrema

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ROMA, domingo 25 diciembre 2011 (ZENIT.org).- Navidad es también compartir. Es justicia y solidaridad. Recordamos aquí a ciudadanos de uno de los países más pobres de la tierra. Y a los fieles de una diócesis, Solwezi, que vive en la pobreza extrema: cincuenta céntimos al día. Allí, donde Dios llora, está presente la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada.

La diócesis de Solwezi en la archidiócesis de Lusaka, Zambia, tiene un área de 88.300 kilómetros y una población de 750.000 habitantes, de los que 80.000 son católicos. Marie Pauline Meyer de Where God Weeps, para Ayuda a la Iglesia Necesitada, entrevistó al obispo de la diócesis de Solwezi, monseñor Charles Kasonde, el cuarto sacerdote encargado de la tarea de velar por Solwezi desde que fue proclamada diócesis en 1976.

Usted ha sido nombrado obispo recientemente. ¿Esta tarea es muy difícil?

--Monseñor Kasonde: Sí y no. Es difícil ya que es una tarea que tengo que realizar y que exige una cantidad de experiencia, experiencia que todavía no tengo. Una vez eres ordenado sacerdote permaneces abierto a la acción del Espíritu en tu vida y también a lo que la Iglesia quiera de ti. Así que como sacerdotes tenemos el espíritu misionero preparado para ser enviado a cualquier lado y a aceptar cualquier tarea; no es una promoción para nosotros sino una petición a la que respondemos con un “sí” y seguimos adelante. Yo confío en que la Gracia de Dios me ayude a llevar a cabo mis actividades con el apoyo de los cristianos, mis hermanos sacerdotes, diáconos obispos y toda la fraternidad dentro de la Iglesia.

¿Cuál es su proyecto más urgente en este momento?

--Monseñor Kasonde: Creo que está reflejado en mi lema que es “La Evangelización del Pueblo de Dios”, por lo tanto estoy proyectando muchos proyectos que tiene que ver con la evangelización de la gente, haciéndoles llegar a Cristo; permitir que se encuentren con Él. No voy a una diócesis nueva; voy a una diócesis que fue fundada en 1976. Voy con gente que ya ha tenido contacto con Cristo. Voy a contarles lo que ya han escuchado. Es una diócesis muy rural y bastante pobre. Se necesitan infraestructuras. Muchas iglesias se han construido con barro y necesitamos iglesias que sean capaces de soportar el paso del tiempo. Esta es una razón más por la que debo ir a la zona, para que el Pueblo de Dios pueda dar culto al Señor en una casa bella, que ellos consideren como “su casa”, la casa de Dios. Esta es mi preocupación.

He oído que hay muchas sectas que se están estableciendo en Zambia. ¿Usted ha tenido algún contacto?

--Monseñor Kasonde: Mi diócesis es particular en el sentido que de las diez diócesis es la única que fue ocupada, durante mucho tiempo, por los protestantes. Aquí nuestros hermanos y hermanas se prodigaron en la proclamación de la Palabra de Dios. El catolicismo aquí es extranjero todavía, lentamente se ha ido introduciendo y la gente ya lo conoce cada vez más, tenemos más iglesias aunque algunas de estructuras muy flojas. En toda la provincia nordoccidental, que coincide prácticamente con mi área canónica, la población total es de 900.000 y la presencia católica es de 90.000, es decir el 10% de la población total. En otras partes los católicos constituyen en 70 u 80 %, tengo mucho camino que recorrer.

Usted dice que su diócesis es mayoritariamente rural lo que significa que es muy pobre. ¿Se sienten los pobres atraídos a otras Iglesias porque se les provee de comida y de otros medios para la vida cotidiana?

--Monseñor Kasonde: Sí. No lo hacen intencionadamente, pero realmente sufren carencias de las necesidades básicas. Hablamos de una pobreza extrema.

¿Podría describirla?

--Monseñor Kasonde: La pobreza significa menos de un dólar diario. Ellos cuentan con cincuenta céntimos al día, eso es todo. Es realmente poco. Nuestra gente trabaja muchísimo y dependen de lo que producen en el campo. Dependen de la lluvia porque no tienen sistemas de riego, solo los privilegiados cuentan con ellos, pero la mayoría depende de la lluvia. Sin lluvia viene la sequía, lo que significa que la gente ya no es capaz de cubrir las necesidades diarias de sus hogares y para los colegios de los niños. Es una situación muy mala, pero gracias a la Gracia de Dios estamos sobreviviendo y somos felices en medio de tanta pobreza.

¿Qué espera la gente de usted?

--Monseñor Kasonde: La gente espera que les lleve a Cristo; ser una persona que se identifique y que viva con ellos y que les lleve la Buena Nueva del Señor Resucitado. Puedes ver a mucha gente que dentro de la miseria en la que vive son felices. Compartimos la Palabra de Dios. Rezamos juntos. Partimos el pan juntos en la Comida Eucarística y eso es lo que quieren.

Cuando uno busca información en Internet sobre Zambia, la mayor parte de los resultados hablan del SIDA y de los problemas relacionados con la pobreza. ¿Usted comparte esta visión?

--Monseñor Kasonde: Veo esto pero no es lo único que se ve en Zambia. Zambia es un país pacífico y bello. Los medios de comunicación retratan Zambia de esta manera pero este país no es solo pobreza, sida o corrupción. Obviamente tenemos estos problemas, pero cuando te mueves un poco por el país puedes observar a habitantes ricos, otros que son pobres, la mayoría contenta y satisfecha con lo que realiza. Los habitantes de Zambia son moderados y están muy mezclados. La razón por la que se pone de relieve el sida, la pobreza y la corrupción es que muchos zambianos se oponen a ello.

¿Es el SIDA un problema todavía?

--Monseñor Kasonde:El sida es ciertamente un gran problema en la zona subsahariana de África y Zambia es parte de esta región. No hay tratamiento cuando uno se infecta, se esparce. Hemos podido ver esto en personas de edad mediana, los que están en edad de trabajar son los que mueren de sida y los mayores, los ancianos y los débiles -abuelos y abuelas- son los que tienen que asumir el papel de padres para atender a sus nietos huérfanos, porque sus hijos están muriéndose o ya están muertos.

¿Puede ofrecer una solución?

--Monseñor Kasonde: Creo que una de las soluciones es invertir en educación. Hubo una época en que era la Iglesia Católica la que proveía de educación y entonces el gobierno llegó y nacionalizó todo, algo que en sí era positivo pero pronto se vieron sobrepasados e incapaces de ofrecer una educación de calidad. Ahora quieren volver a cargar este peso en la Iglesia, ahora que las escuelas no están en buenas condiciones o han sido destruidas. La Iglesia tiene sus dudas pero sabemos que la educación es una prioridad. Si queremos ayudar a nuestra gente, se ha de hacer a través de la educación porque una persona educada sufre menos que una analfabeta. La educación es la clave y la potenciación de la generación que está creciendo: si estos son educados son capaces de encontrar los medios para poder sobrevivir. Es un ámbito que tenemos que tener en cuenta, volver a las escuelas. Si tenemos el dinero y podemos invertir en este, podríamos renovarlo todo y atraer a los profesores que podrían educar a nuestros hijos.

¿Qué esperanza hay para su país?

--Monseñor Kasonde: Zambia es muy rico en minerales y en recursos naturales. Todo lo que necesitamos es un líder que sea capaz de interpretar los signos de los tiempos; un líder que sea capaz de sacrificarse por su pueblo, un líder que sea sincero y honesto. No podemos ser tan pobres porque haya donde vas hay recursos naturales y vivimos en zona de lluvias. Cada temporada tenemos una época de lluvias y esta es la razón por la que la gente no ha invertido en sistemas de riego porque tenemos suficiente lluvia para que crezcan las cosechas. La pobreza en Zambia es exagerada. Toda Zambia necesita un liderazgo que obtenga respeto y que ponga las cosas en orden y así podremos estar sanos y salvos en casa.

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Esta entrevista ha sido realizada por Marie-Pauline Meyer para "Where God Weeps" un programa semanal de radio y TV producido por Catholic Radio and Television Network con la colaboración de la organización de caridad católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Para más información: www.WhereGodWeeps.org.