Monseñor Parolí­n: El Papa quiere una Iglesia en estado permanente de misión

Entrevista del CTV al nuevo secretario de Estado. Con Francisco la Iglesia ha entrado en una nueva estación. La persona humana debe estar en el centro de la acción diplomática

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 808 hits

“La prioridad es la transformación misionera de la Iglesia".  Así lo ha expresado el secretario de Estado vaticano, monseñor Pietro Parolín en una entrevista realizada por el Centro Televisivo Vaticano. El prelado, que será creado cardenal en el consistorio del próximo 22 de febrero, comenzó en el cargo el pasado mes de noviembre, algo más tarde de lo esperado debido a una pequeña intervención quirúrgica. Monseñor Parolín habla de  su trabajo en el Vaticano y explica lo que supone una diplomacia humana que promueva la cultura del encuentro.

Monseñor Pietro Parolín posee  una importante carrera en dipolamacia. En 1992 entró en la segunda sección de la Secretaría de Estado. En el  año 2000 pasó a la sección italiana sobre capellanías militares y asistencia religiosa en cárceles y hospitales. En el 2002 fue nombrado subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, hasta que en el 2009 fue nombrado nuncio en Venezuela.

El secretario de Estado explica en la entrevista del CTV que en esta primera fase de su nuevo trabajo se está dedicando sobre todo al estudio, al conocimiento y a la profundización de varios problemas a través de la documentación y del encuentro con personas. Consciente de las grandes responsabilidades que conlleva reconoce que es "un servicio muy apasionante en esta nueva estación de la Iglesia, inaugurada por el pontificado de Papa Francisco". Su prioridades admite que son las mismas que las del Papa, las que ha expresado desde el primer día de su pontificado y recogido en la "Evangelii Gaudium"; es decir una "transformación misionera de la Iglesia: una Iglesia en salud, como dice él, una Iglesia en estado permanente de misión". Monseñor Parolín matiza que esta característica debe implicar a todas las estructuras de la Iglesia, también a la Curia romana y la diplomacia eclesiástica.

Respondiendo a la pregunta de la periodista sobre si desde el punto de vista de la diplomacia se pueden anotar páginas nuevas de historia para la Santa Sede, el secretario de Estado subraya los numerosos encuentros que en estos primeros meses el pontificado se han realizado con jefes de Estado, con jefes de Gobierno, responsables de organizaciones internacionales, "deseosos de reunirse con el papa Francisco y de hablar con él sobre grandes problemas, sobre grandes temas y sobre grandes desafíos de la humanidad". Al respecto de la diplomacia, destaca de forma especial la Jornada de oración y de ayuno por la paz en Siria: "esta ha sido una página verdaderamente importante en la actividad de la diplomacia, promovida por el mismo Santo Padre, que al fin de cuenta ha expresado precisamente la fuerza moral de la actividad de la Iglesia", ha explicado.

Monseñor Parolín afirma en la entrevista que la diplomacia "debe ser humana" y que "debe poner en el centro a la persona humana". Y esta centralidad de la persona - explica- debe ser el esfuerzo para hacer de la diplomacia un camino para el encuentro. Asimismo recuerda que el papa subraya mucho la dimensión de la cultura del encuentro, "porque solamente encontrándonos, nos podemos entender, nos podemos aceptar y se puede colaborar". Un segundo aspecto que destaca es la solidaridad y un tercero es tomarse en serio la situación de los otros, "contra esta cultura de la indiferencia que el papa continúa denunciando", afirma monseñor Parolín. Así resume que la diplomacia humana es "el amor, es la atención a la persona, al amor para cada ser humano que viene a este mundo".

A continuación, el secretario de Estado afirma que la diplomacia vaticana está llamada, ahora más que nunca, "a promover y consolidar este encuentro, este diálogo y este respeto los unos por los otros". Asimismo señala que uno de los principales desafíos del mundo de hoy, "cuando las diversidades se han acercado y se han encontrado y pueden dar origen a enfrentamiento, conflictos, por tanto, el gran desafío - también de la diplomacia eclesiástica, como de todas las diplomacias - es hacer que estas diferencias y estas diversidades - que pueden ser políticas, culturales, religiosas - no sean motivo de contraposición y de lucha, sino de enriquecimiento recíproco".

A la última pregunta de la periodistas sobre las áreas geográficas en las cuales la Santa Sede debe invertir mayormente y cuáles son las metas de estos últimos años, monseñor Parolín observa que el Papa, "como padre y pastor de la Iglesia universal, tiene en el corazón todas las situaciones".  De la situación de Europa en concreto, señala que merece atención sobretodo por lo que concierne la construcción de una "Casa europea", donde la Iglesia pueda dar un contribución para que haya una animación de valores y esta Casa "no sea solamente una construcción política y económica, sino una construcción y un compartir de valores profundos que están en el alma de Europa y que fueron un poco los motivos inspiradores de los Padres de Europa".

De igual modo, reconoce que la atención va sobre todo al sur del mundo "donde existen conflictos y donde el primer compromiso es precisamente el de ayudar a reencontrar la paz".