Monseñor Tauran asegura que los católicos de México no buscan privilegios

Celebra los 10 años de las relaciones Iglesia-Estado en Guadalupe

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CIUDAD DE MÉXICO, 25 septiembre 2002 (ZENIT.org).- El secretario de la Santa Sede para la relación con los estados, el arzobispo Jean-Louis Tauran, pidió este martes a los políticos mexicanos que en sus responsabilidades acepten, respeten y valoren la opinión de la ciudadanía en la vida pública.



El prelado francés hizo estas declaraciones al celebrar en la Basílica de Guadalupe los 10 años de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede.

El representante de la jerarquía católica en México, según informa Notimex, resaltó la importancia de la misión de la Santa Sede para promover en todo el mundo el diálogo como camino para la solución de los conflictos y la preservación de la paz, a fin de llegar a una convivencia social armónica.

En la homilía, el hombre de Juan Pablo II para las relaciones con los Estados aseguró que los católicos mexicanos no pretenden obtener privilegios, más bien, aclaró, desean manifestar su fe en todo los ámbitos de su existencia.

Aseguró que la Santa Sede restableció relaciones diplomáticas con el Estado mexicano no para vanagloria propia, sino para tutelar más eficazmente la libertad y los derechos de los católicos y de todos los creyentes, así como para mejorar la convivencia entre los pueblos.

«El Papa y sus colaboradores están presentes en la arena internacional e intervienen en ella con palabras libres y desinteresadas, movidas en el deseo de ayudar en la búsqueda de las soluciones más adecuadas para los grandes problemas que atormentan al hombre de hoy: defender la vida, la paz, la justicia, el desarrollo, la justicia para todos, para dar solamente algún ejemplo», añadió.

Durante la eucaristía concelebraron algunos de los miembros del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México; el arzobispo Luis Morales, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; y el arzobispo Giuseppe Bertello, nuncio apostólico en México.

El representante vaticano recordó durante la misa que hace apenas dos meses el Papa acudió a esta misma Basílica de Guadalupe para canonizar a Juan Diego y a los mártires de Oaxaca, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles, acompañado por el entusiasmo y conmoción de millones de fieles.

«Él me ha encargado traerles sus afectuosos saludos, y expresarles su profunda gratitud por la excepcional acogida que le hicieron y hacer llegar a todos y a cada uno de los mexicanos su bendición apostólica», reveló..

Monseñor Tauran hizo un llamamiento a los católicos mexicanos a vivir la exhortación que les dejó el Papa a ser santos (como Juan Diego) en las circunstancias ordinarias de la vida.

«Yo me uno a su apremiante invitación y deseo recordarles que lo que importa en el México de hoy, es que ustedes, católicos, se transformen en un punto de interrogación para que aquellos que están a su alrededor consigan despertar inquietudes y preguntas en sus mentes y en sus corazones», afirmó.

Por su parte, monseñor Morales Reyes, acogió en nombre del episcopado a monseñor Tauran, destacando el servicio que ofrece a la Iglesia y al mundo, en particular, en especial a través de «los principios y exigencias éticas que la Santa Sede ofrece para la solución de los problemas de carácter internacional y preservar los legítimos derechos de la Iglesia en su relación con los Estados».