Monseñor Zimowski: ciencia y fe unidas para el bien del hombre

Durante la apertura del X Congreso nacional de la AFAR

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ROMA, martes 28 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- La ciencia y la fe pueden instaurar una “relación fecunda y respetuosa”, porque ambas pueden ser consideradas complementarias “para el bien del hombre”.

Así lo dijo el pasado lunes monseñor Zygmunt Zimowski, presidente del Pontificio Consejo para la Salud durante la apertura del Congreso nacional de la AFAR (Asociazione Fatebenefratelli per la ricerca) (Asociación de Orden Hospitalaria de San Juan de Dios para la Investigación n.d.t)

El Congreso, el cual continuará mañana en la localidad de Brescia, al norte de Italia, se reúnen cerca de 300 agentes de las estructuras sanitarias asociados a la Orden Hospitaliaria de San Juan de Dios provenientes de Italia y diversos países de Europa, con el fin de reflexionar sobre el tema “Ciencia y fe, opción de vida”.

Naturalmente – subrayó el prelado, según indicó Radio Vaticana – “en el transcurso del tiempo las relaciones entre ciencia y fe no siempre han sido muy armónicas”. Dijo que a pesar de ello estas son  “hermanas”, en cuanto a que “tienen origen en el Padre Celeste, aunque están dotadas, cada una de su propia originalidad, de su propia misión y método”.

De otro lado, fe y ciencia pueden ser amigas porque la primera “si se entiende y se vive rectamente, no disuelve la sed de conocimiento del mundo, sino que la aumenta y lleva a mirar con ojos perennemente sedientos de luz las maravillas en las que muchas ciencias se comprometen a descubrir en el transcurso del tiempo”.

Y todavía, ciencia y fe “pueden y deben convertirse en aliadas” porque están “al servicio del hombre, de la verdad, de la vida, una con la otra”.

Aseguró también que ciencia y fe deben hacer entender que el éxito profesional no es sinónimo de que la persona sea “prisionera del propio egoísmo, sino aquella que cultiva el sentido de la propia dignidad, de la propia trascendencia”.

La ciencia y la fe están al servicio de la vida porque “están llamadas a anunciar y a cultivar el Evangelio de la vida y tutelar la grandeza y la preciosidad de la vida humana, rechazando cualquier amenaza y violencia en su contra, profesando el valor inviolable de cada persona, denunciando cada cultura de muerte”.

Por ello, el prelado insistió en que ciencia y fe son “ayuda una con la otra” porque la primera “invita al creyente a cultivar la inteligencia”, mientras que la segunda invita al científico “a no desalentarse por las fallas, a permanecer siempre a la medida del hombre, a mirar más allá, a Dios, esperanza que no se oculta”.

Dijo que todo esto encuentra su aplicación en el cuidado a los enfermos, porque ciencia y fe “solo unidas levantan al hombre” son como “dos binarios diversos e inconfundibles”, que llevan juntos “hacia el futuro del bien y de la solidaridad”.