Movilización de la Iglesia contra el tráfico de seres humanos

Preocupa el aumento en las Olimpiadas de Londres

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 9 mayo 2012 (ZENIT.org).- La red de la Iglesia es una fuerza para luchar contra el tráfico de seres humanos: tal es la convicción que anima a los organizadores de un congreso internacional para combatir este "flagelo bien real". En un congreso sobre el tema en el Vaticano, al que asistió el cardenal Turkson, los asistentes expresaron preocupación por este tráfico en las próximas Olimpiadas de Londres.

El congreso ha sido organizado por el Consejo Pontificio Justicia y Paz y la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, que trabaja sobre el tráfico de seres humanos en partenariado con la policía londinense. la iniciativa, que tuvo lugar este martes en el Vaticano, ha recibido también el apoyo de la embajada del Reino Unido ante la Santa Sede.

Todos los días, informa un comunicado, "hombres, mujeres y niños son comprados y vendidos". Son "reducidos a esclavitud" por la explotación sexual, trabajos domésticos y trabajos forzados.

El tráfico de seres humanos es pues "bien real" y es incluso clasificado hoy como la "segunda empresa criminal en el mundo", tras el tráfico de armas ilegal.

El congreso estudió especialmente las maneras en que las diferentes autoridades pueden trabajar juntas para abolir el comercio de vidas humanas.

Han participado congresistas de todo el mundo y entre ellos el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, prsidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz; Sophie Hayes, víctima de tráfico, que testimonió su historia; el director adjunto del Centro de tráfico humano británico; Caritas Lituania y la religiosa fundadora de Albania Hope, una organización antitráfico; responsables del departamento del crimen organizado de la policía londinense, de la policía polaca y del FBI.

En el curso del encuentro, las autoridades vaticanas expresaron su preocupación por un posible aumento del tráfico de mujeres hacia Reino Unido en los próximos meses con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres.

Kevin Hyland, experto de Scotland Yard, señaló que "la Iglesia puede contar con mil cien millones de católicos para ayudar no solamente a frenar este fenómeno sino a prevenirlo".

La reunión sirvió para presentar un panorama sobre este problema, no sólo mirando a las Olimpiadas sino también a otros eventos deportivos que favorecen un incremento de la prostitución.

El cardenal Peter Turkson lamentó que muchos países receptores de migrantes, miembros incluso del Grupo de los Ocho (G-8) o de la Unión Europea, no se hayan adherido a la convención internacional sobre la protección de los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias, adoptada en 1990.