Muchachos alemanes pasan la Cruz de los jóvenes a coetáneos australianos

Sydney acogerá en julio de 2008 las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 9 abril 2006 (ZENIT.org).- La plaza de San Pedro del Vaticano se convirtió este Domingo de Ramos en el escenario en el que un grupo de muchachos alemanes entregaron a coetáneos australianos la Cruz que se convertirá en la protagonista de las Jornadas Mundiales de la Juventud de 2008 en Sydney.



Un sonriente Benedicto XVI explicó a los numerosos jóvenes de Roma y alrededores que participaron en la celebración eucarística que al ser portadores en el mundo de la Cruz de Cristo se conviertan «en mensajeros de su amor y de su paz».

Junto a los jóvenes de Australia y Alemania vinieron a Roma los cardenales Joachim Meisner, arzobispo de Colonia, y George Pell, arzobispo de Sydney.

El gobierno de Australia, que ha acogido con entusiasmo la preparación de esas Jornadas, también estaba presente con el parlamentario federal Malcolm Turnbull, en representación del primer ministro del país, y de Morris Iemma, jefe del Gobierno del Estado de Nueva Gales del Sur.

En total, han venido a Roma setenta jóvenes de la archidiócesis de Sydney.

La Cruz desnuda que se pasaron los muchachos fue confiada por Juan Pablo II a los jóvenes en 1984 para que, como recordó el Papa tras la misa, «la llevaran al mundo como signo del amor de Cristo por la humanidad».

Como el mismo Papa explicó, esta Cruz, que va acompañada por un icono de la Virgen, también entregado por el Papa Karol Wojtyla, viajará ahora por el continente africano «para manifestar la cercanía de Cristo y de su Madre a las poblaciones de ese continente, afectadas por tantos sufrimientos».

En febrero peregrinará por Oceanía, «para atravesar después las diócesis de Australia y llegar por último a Sydney», añadió. Las Jornadas se celebrarán del 15 al 20 de julio y los organizadores prevén la participación de medio millón de jóvenes.

«Se trata de una peregrinación espiritual que involucra a toda la comunidad cristiana y en particular a los jóvenes», reconoció el obispo de Roma.

Juan Pablo II declaró el Domingo de Ramos día de la juventud, pues según explicó su sucesor en este día «los jóvenes del todo el mundo salen al encuentro de Cristo, deseando acompañarle en sus ciudades y sus países para que esté entre nosotros y pueda establecer en el mundo su paz».

Normalmente está previsto que esta jornada se celebre en un año a nivel mundial (con un encuentro como el de Colonia, que congregó a más de un millón de jóvenes) y al año siguiente en las diferentes diócesis.

El gran desafío que supone la preparación de este encuentro en Oceanía (es la primera vez) ha llevado al Papa ha intercalar dos años para su preparación.

Tras la entrega el Papa deseó que la Cruz y el icono «sean instrumentos de paz y de reconciliación entre las personas y los pueblos».