Muerte violenta de 24 sacerdotes, religiosos y laicos en 2006

Según el elenco del dicasterio misionero

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 1 enero 2007 (ZENIT.org).- En 2006 fueron asesinados, mientras desarrollaban su labor en el campo misionero, 24 sacerdotes, religiosos y laicos, tan sólo una persona menos respecto al año anterior –en el que, por su parte, se había duplicado la cifra respecto a 2004-.



Como es costumbre, el órgano informativo “Fides” del dicasterio misionero publicó a final de año la relación de estas muertes, referida no sólo a los misioneros “ad gentes”, sino a todo el personal eclesiástico que falleció de modo violento o que sacrificó su vida consciente del riesgo que corría, antes que abandonar su compromiso de testimonio y apostolado.

Este elenco de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos evita explícitamente el término “mártires” para no intervenir en el juicio que eventualmente la Iglesia pueda dar de ellos, así como por la falta de noticias en muchos casos de las circunstancias de sus muertes.

Los propone en todo caso para el recuerdo y el sufragio de todos, a fin de que su sacrificio no caiga en el olvido, y por el tributo que dieron al crecimiento de la Iglesia en todas partes del mundo, al servicio de la promoción humana y de la evangelización.

África es el continente que registró el año pasado mayor número de víctimas: murieron violentamente 9 sacerdotes, una religiosa y una voluntaria seglar. La nación con mayor número de sacerdotes asesinados es Kenia –tres presbíteros muertos-; le sigue Nigeria con la desaparición de otros dos.

El segundo continente en muertes violentas en 2006 es América: perdieron la vida 6 sacerdotes, una religiosa y un laico. Brasil es la nación donde la Iglesia perdió a dos de sus miembros.

Por su parte perdieron la vida, en Asia, dos sacerdotes, una religiosa y un laico.

Oceanía fue escenario de la muerte violenta de un religioso.

Se trata –explica “Fides”- de una lista provisional a la que se deben añadir aquellos de quienes nunca se tendrán noticias, “que sufren en todos los rincones del planeta y pagan con su vida su fe en Cristo”.

De hecho, cuatro días antes de la publicación de estos datos, Benedicto XVI dirigió su pensamiento a “los católicos que mantienen su fidelidad a la Sede de Pedro sin ceder a componendas, a veces incluso a costa de graves sufrimientos”.

“Toda la Iglesia admira su ejemplo y ruega para que tengan la fuerza de perseverar, sabiendo que sus tribulaciones son fuente de victoria, aunque por el momento puedan parecer un fracaso”, reconoció (Ángelus, 26 diciembre 2006).

El sacerdote burundés Elie Koma, de la Compañía de Jesús, fue asesinado en la capital, Bujumbura, en la noche del 4 de febrero. Tenía 59 años. Pasaba en automóvil cerca del lugar donde unos hombres armados abrieron fuego contra un mayor de las Fuerzas Nacionales de Defensa de Burundi, Ruguraguza y su esposa. Los asesinos habrían matado al padre Koma para eliminar a un posible testigo. Se detuvo su coche a balazos y el sacerdote recibió cinco disparos por la espalda. Era muy apreciado por su apostolado como director de ejercicios espirituales (Zenit, 7 febrero 2006).

Andrea Santoro, sacerdote “Fidei donum” de 61 años de la diócesis de Roma, fue asesinado en Trebisonda (Turquía) el 5 de febrero de 2006, mientras estaba recogido en oración en su iglesia de de Sancta Maria Kilisesi. Su muerte aconteció en plena crisis por la publicación de viñetas en periódicos occidentales que sectores del islam consideraron ofensivas (Zenit, 10 febrero 2006).

El padre José Alfonso Moreira, de la Congregación del Espíritu Santo (Epiritanos), de nacionalidad portuguesa, fue asesinado el 9 de febrero en su residencia en Bailundo, Angola. Tenía 80 años. Acababa de retirarse a descansar cuando unos hombres armados le dispararon siete veces. El sacerdote era muy querido por todos porque había dado un auténtico testimonio de amor a la misión aún en tiempos difíciles (Zenit, 10 febrero 2006).

El 18 de febrero el sacerdote nigeriano Michael Gajere fue asesinado también por un grupo de hombres armados en Maiduguri, capital del Estado de Borno (Nigeria), en el curso de graves violencias que siguieron a una manifestación de protesta que había comenzado de forma pacífica. Antes de morir, salvó heroicamente a los monaguillos presentes en su parroquia (Zenit, 20 febrero 2006).

Tenía 33 años Sor Maria Yermine Yamlean -de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón- natural de Arui Das-Ambon (Indonesia), cuando fue asesinada el 10 de marzo. La religiosa había sorprendido a un intruso en el convento de Jalan Pattimura, en la ciudad de Ambon, capital de las islas Molucas. Fue acuchillada. Tenía mucha actividad en la pastoral y en el Movimiento Carismático, era miembro del Consejo Provincial de su Congregación, Vicesuperiora de la Comunidad de Ambon y guía de la formación de las aspirantes (Zenit, 15 marzo 2006)

El padre Eusebio Ferrao, de 61 años, párroco de la iglesia de San Francisco en Macazana -zona meridional de Goa (La India), fue asesinado en la noche del 17 al 18 de marzo. Según sus feligreses, el sacerdote era un hombre pacífico que carecía de enemigos (Zenit, 21 marzo 2006).

El padre Bruno Baldacci, sacerdote “Fidei donum” de la diócesis italiana de La Spezia, de 63 años, fue hallado sin vida el 30 de marzo en su habitación en la parroquia de Nossa Senhora das Candeias de la que era párroco, en Vitória da Conquista, de Bahia (Brasil). Había sido apaleado (Zenit, 3 abril 2006).

En los alrededores de Córdoba (Argentina) perdió la vida el sacerdote de 77 años Luis Montenegro, el 12 de abril. Más de tres décadas llevaba de párroco en Nuestra Señora del Rosario en La Calera. Murió acuchillado. Según “Fides”, el autor del crimen era un joven condenado, detenido por la policía, que probablemente agredió al sacerdote para atracarle.

Sor Karen Klimczak, de 62 años, de las Hermanas de San José de Búfalo (SSJ), fue asesinada en la ciudad de Búfalo, Nueva York (Estados Unidos), el Viernes Santo, 14 de abril. Tabajaba en "Bissonette House", una casa de acogida para ex detenidos que la religiosa ayudaba a reinsertarse en sociedad. Uno de ellos la atacó por robo. La religiosa era muy conocida en la ciduad por su actividad a favor de los pobres y la paz.

En en el Vicariato apostólico de Isiolo (Kenia) murió el sacerdote Galgalo Boru de la parroquia de Bulesa. Fue asesinado en abril en la localidad de Lososia, distrito de Samburu, por unos delincuentes que atacaron el vehículo en el que viajaba, recueda “Fides”. Junto al sacerdote murió otra persona que también se encontraba en el automóvil.

El sacerdote Jorge Piñango Mascareño, subsecretario de la Conferencia Episcopal Venezolana, fue encontrado muerto el 24 de abril en Caracas. Tenía 47 años. El organismo eclesial, en un comunicado, afirmó que la trayectoria humana y sacerdotal del fallecido se caracterizó “durante más de veinte años de ministerio sacerdotal, por el espíritu de las bienaventuranzas evangélicas y su definida vocación de servicio” (Zenit, 25 abril 2006)

De origen brasileño era el sacerdote diocesano de 44 años José Carlos Cearense. Fue encontrado –el 9 de mayo- muerto a cuchilladas, con las manos atadas a la espalda, en la casa parroquial junto a la iglesia de Santa Maria dos Anjos, de la que era párroco, en la localidad de Delta, en el estado de Minas Gerais (Brasil).

Jude Kimeli Kibor, sacerdote keniano de 57 años, trabajaba en la pastoral carcelera desde hacía cinco años cuando fue hallado muerto -aparentemente por atraco- el 11 de mayo en los alrededores de Eldoret, cuando iba a celebrar la Misa (Zenit, 19 mayo 2006).

Fray Luis Alfonso Herrera Moreno, franciscano (OFM) colombiano de 46 años, fue asesinado a pedradas en la localidad de Bonda (Colombia). Había salido el 28 de junio en coche para realizar algunos encargos, apunta “Fides”. Al día siguiente se halló su cuerpo sin vida. Se tienen indicios de atraco.

John Mutiso Kivaya, de 35 años, era un sacerdote keniano asistente en la parroquia de Masinga (Kenia). Fue asesinado en Tala, diócesis de Machakos, en la noche del 31 de julio por algunos alborotadores que irrumpieron en el restaurante donde cenaba con otros dos sacerdotes. El presbítero desaparecido se encontraba en su ciudad de origen para visitar a sus familiares. Los asaltantes robaron a los presentes; mataron -además del sacerdote- a otras dos personas, e hirieron a otras tres, recuerda “Fides”.

En Nigeria, en cambio, murió el sacerdote del país, Chidi Okorie, de 31 años. El suceso que le costó la vida tuvo lugar en Afikpo (estado Ebonyi) en la noche del 4 de agosto. Fue atacado y apuñalado –posiblemente durante un robo- en su vivienda en St.Mary's Catholic Church.

El hermano Augustine Taiwa, de 40 años, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fue alcanzado el 28 de agosto por un objeto contundente mientras conducía -en los alrededores de la capital de Papua Nueva Guinea, Port Moresby-, y se estrelló. Era originario Nueva Bretaña Oriental (Zenit, 4 septiembre 2006).

Misionera de la Consolata, italiana, Sor Leonella Sgorbati, de 66 años, fue asesinada el 17 de septiembre en Mogadiscio, Somalia, mientras iba al hospital en el que prestaba servicio (Zenit, 18 septiembre 2006).

Sacerdote salvadoreño de 53 años, Ricardo Antonio Romero fue asesinado el 25 de septiembre a golpe de palos y piedras mientras recorría la carretera que une Acajutia con Sonsonate (El Salvador). La policía sospecha que el crimen fue obra de una de las bandas juveniles de la zona. Parroco de Santa Catarina Masahuat, diócesis de Sonsonate, era muy conocido por su incansable labor de evangelización y por la asistencia a los pobres y a los más necesitados (Zenit, 27 septiembre 2006).

Pascal Koné Naougnon, sacerdote de 51 años de la diócesis de El Callao (Perú) fue asesinado el 31 de octubre en Divo, Costa de Marfil, donde era misionero desde 2003. Fue víctima de un intento de atraco en la casa parroquial de la Sagrada Familia. Era apreciado por todos por su estilo sencillo y su trabajo a favor de la promoción humana (Zenit, 7 noviembre 2006).

El padre Waldyr dos Santos, jesuita brasileño de 69 años, y la voluntaria seglar portuguesa Idalina Neto Gomes, de 30 años, fueron asesinados el 6 de noviembre por un grupo de hombres armados que atacaron la residencia de Angonia, en la provincia de Tete (Mozambique), hiriendo a otras dos personas (Zenit, 7 noviembre 2006).

Un laico, Jacob Fernández, administrador de la librería anexa al Santuario del Monte de San Tommaso a Chennai, en el estado del Tamil Nadu (La India), el 26 de noviembre, mientras trabajaba, fue atacado sin motivo alguno por un hombre a golpe de machete. Según la reconstrucción que apunta “Fides”, el agresor, en estado de exaltación, pidió ver al párroco y gritaba reivindicando la propiedad hindú de la colina donde se encuentra el Santuario. Jacob dejó viuda y tres hijos.

Cooperador salesiano en Guatemala, Johnny Morales, de 34 años, fue asesinado el 8 de diciembre en una emboscada cuando salía del trabajo. Su vehículo fue acribillado. Murió en el acto. Johnny colaboraba en el "Centro Salesiano P. Sergio Checchi" junto a su esposa, también cooperadora salesiana. Llevaban sólo un año de matrimonio. Morales trabajaba en la Secretaría de la administración Tributaria (SAT) y sólo dos días antes había sido destinado a la frontera de Tecún Umám (México), dónde hay un elevado nivel de narcotráfico y contrabando. La causa del crimen parece que está relacionada con su integridad –apunta “Fides”-, pues habría rechazado cometer actos ilícitos.